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sábado 19 de abril de 2008

La 'guerra liberal'

Es triste, pero el ‘no me resigno’ de Esperanza Aguirre ha levantado ampollas en el Partido Popular. La Presidenta madrileña está jugando a no desvelar sus cartas en la cuestión sucesoria, pero tiene clara una cosa: lo más importante es hacer del PP un partido mucho más liberal y mucho menos conservador.

Esa combinación que Esperanza propone es la combinación ganadora de la derecha francesa, italiana, alemana, estadounidense... Ha quedado de sobra demostrado que las perspectivas de derecha conservadora ya no consiguen mayorías. Incluso en Polonia, país de fuertes tradiciones católicas, la derecha liberal ha desplazado a la derecha ultraconservadora que ha gobernado durante años.

Actualmente, el PP se define como un partido liberal... pero en la práctica, lo que tenemos es un híbrido. Un día, nos prometen un fabuloso programa de libertad económica; al día siguiente, el partido se manifiesta junto a la Iglesia contra el matrimonio homosexual. Esa indefinición ideológica empieza a pedir a gritos una solución.

En EEUU, Ronald Reagan fue capaz de agrupar en el Partido Republicano a todo tipo de familias políticas, desde los liberales a los neoconservadores. Sin embargo, Reagan les obligó a caminar en una dirección. No permitió que hubiese dos o tres partidos dentro de uno.

Ahora, en España, el PP debe asumir que su líder debe ser alguien con una ideología más clara que Mariano Rajoy. Sus propuestas liberales en unas materias chocan con sus posturas reaccionarias en otras. El fabuloso escritor y político Mario Vargas Llosa ya apuntó recientemente que, como liberal, se sentía más próximo a UPyD que al PP. También Manuel Fraga, fundador del partido, señalaba recientemente la importancia de asumir que la sociedad del S. XXI no es la misma que la del S. XX.

¿Hay verdadera voluntad de cambio en el Partido Popular? Depende. Que Rajoy adopte a Soraya Sáenz de Santamaría como número dos podría indicar que sí... pero no olvidemos que el propio Rajoy es el primero que debería dar ejemplo y no presentarse a la Presidencia del partido.

El líder compostelano puede conseguir en el Congreso de Junio algo muy gallego y hasta maquiavélico: hacer que todo cambie... para seguir igual. Y eso no es bueno para el partido. Como ha dicho Álvarez Cascos recientemente, el partido debe empezar a ‘llamar a las victorias, victorias... y a las derrotas, derrotas’. El 9-M, Rajoy consiguió 500,000 votos más, pero fue derrotado. Derrotado por segunda vez.

Rajoy cuenta con el apoyo del PP andaluz (el mismo PP que se encarga de cosechar derrota tras derrota frente al PSOE desde hace décadas) y con el de numerosos otros ‘barones’ regionales, como Valcárcel o Camps. Ante tales apoyos, Esperanza no lo tiene nada fácil de cara a una posible candidatura a la Presidencia del PP.

Espero que la ‘guerra liberal’ que ha abierto Esperanza Aguirre tenga el resultado que debe tener. Hace poco, apunté a Francisco Camps como el candidato idóneo para el futuro, pero no tanto por ideología, sino porque Esperanza tiene demasiados obstáculos en el camino. Si Rajoy, Camps, Esperanza y cualquier otro partiesen en igualdad de condiciones, tengo muy claro que debería ser Aguirre la encargada de modernizar al PP. Y, aunque no lo consiga desde la Presidencia, esperemos que su muy buena gestión en la Comunidad de Madrid y su llamada a dar la ‘batalla ideológica’ frente al PSOE de Zapatero sirva para que, sea quien sea el candidato en 2012, tenga claro que el PP debe seguir de manera más recta el mejor camino posible: el del liberalismo.