Es triste, pero el ‘no me resigno’ de Esperanza Aguirre ha levantado ampollas en el Partido Popular. La Presidenta madrileña está jugando a no desvelar sus cartas en la cuestión sucesoria, pero tiene clara una cosa: lo más importante es hacer del PP un partido mucho más liberal y mucho menos conservador.
Esa combinación que Esperanza propone es la combinación ganadora de la derecha francesa, italiana, alemana, estadounidense... Ha quedado de sobra demostrado que las perspectivas de derecha conservadora ya no consiguen mayorías. Incluso en Polonia, país de fuertes tradiciones católicas, la derecha liberal ha desplazado a la derecha ultraconservadora que ha gobernado durante años.
Actualmente, el PP se define como un partido liberal... pero en la práctica, lo que tenemos es un híbrido. Un día, nos prometen un fabuloso programa de libertad económica; al día siguiente, el partido se manifiesta junto a la Iglesia contra el matrimonio homosexual. Esa indefinición ideológica empieza a pedir a gritos una solución.
En EEUU, Ronald Reagan fue capaz de agrupar en el Partido Republicano a todo tipo de familias políticas, desde los liberales a los neoconservadores. Sin embargo, Reagan les obligó a caminar en una dirección. No permitió que hubiese dos o tres partidos dentro de uno.
Ahora, en España, el PP debe asumir que su líder debe ser alguien con una ideología más clara que Mariano Rajoy. Sus propuestas liberales en unas materias chocan con sus posturas reaccionarias en otras. El fabuloso escritor y político Mario Vargas Llosa ya apuntó recientemente que, como liberal, se sentía más próximo a UPyD que al PP. También Manuel Fraga, fundador del partido, señalaba recientemente la importancia de asumir que la sociedad del S. XXI no es la misma que la del S. XX.
¿Hay verdadera voluntad de cambio en el Partido Popular? Depende. Que Rajoy adopte a Soraya Sáenz de Santamaría como número dos podría indicar que sí... pero no olvidemos que el propio Rajoy es el primero que debería dar ejemplo y no presentarse a la Presidencia del partido.
El líder compostelano puede conseguir en el Congreso de Junio algo muy gallego y hasta maquiavélico: hacer que todo cambie... para seguir igual. Y eso no es bueno para el partido. Como ha dicho Álvarez Cascos recientemente, el partido debe empezar a ‘llamar a las victorias, victorias... y a las derrotas, derrotas’. El 9-M, Rajoy consiguió 500,000 votos más, pero fue derrotado. Derrotado por segunda vez.
Rajoy cuenta con el apoyo del PP andaluz (el mismo PP que se encarga de cosechar derrota tras derrota frente al PSOE desde hace décadas) y con el de numerosos otros ‘barones’ regionales, como Valcárcel o Camps. Ante tales apoyos, Esperanza no lo tiene nada fácil de cara a una posible candidatura a la Presidencia del PP.
Espero que la ‘guerra liberal’ que ha abierto Esperanza Aguirre tenga el resultado que debe tener. Hace poco, apunté a Francisco Camps como el candidato idóneo para el futuro, pero no tanto por ideología, sino porque Esperanza tiene demasiados obstáculos en el camino. Si Rajoy, Camps, Esperanza y cualquier otro partiesen en igualdad de condiciones, tengo muy claro que debería ser Aguirre la encargada de modernizar al PP. Y, aunque no lo consiga desde la Presidencia, esperemos que su muy buena gestión en la Comunidad de Madrid y su llamada a dar la ‘batalla ideológica’ frente al PSOE de Zapatero sirva para que, sea quien sea el candidato en 2012, tenga claro que el PP debe seguir de manera más recta el mejor camino posible: el del liberalismo.
sábado 19 de abril de 2008
miércoles 16 de abril de 2008
Il Cavaliere
A Berlusconi nunca le han faltado los críticos. Muchos jamás le perdonarán su biografía: ‘un empresario que empezó como animador de cruceros no puede presidir un país’, dirán. Otros, como el prestigioso The Economist, se centrarán en denunciar los numerosos conflictos de interés que surgen cuando el hombre más poderoso del país se convierte, además, en Presidente del mismo. Además, no faltará quien critique su falta de diplomacia y de seriedad.
Berlusconi, eso sí, ha conseguido algo que el Partido Popular español no consigue desde hace ocho años: generar un ambiente de ilusión entorno a un proyecto político. La fórmula política se llama ‘Pueblo de la Libertad’, y se simplifica en dos palabras: ‘Berlusconi Presidente’. No importa mucho que el PdL aglutine a casi quince formaciones políticas, ni que una de ellas sea la Liga Norte, un partido federalista y especialmente duro en temas como la inmigración. El caso es que ese ‘Pueblo de la Libertad’ ha gustado a los italianos, y Berlusconi ha sido capaz de vender el pasado como el futuro: ya ha presidido Italia en dos ocasiones, pero en medio de una gravísima crisis política, Berlusconi vuelve al poder, y con 71 años nada más.
¿Qué tiene Berlusconi y su PdL que no tenga el PP de Mariano Rajoy? Entre otras cosas, ha sabido adaptarse a la ‘videopolítica’ del S. XXI. Hoy en día, el votante elige más a una persona que a una ideología, dándole más importancia al eslogan que al mensaje. En ese contexto, Berlusconi sabe moverse y Rajoy no. ‘Il Cavaliere’ es un torrente de atractivo mediático que Rajoy nunca será.
Además, la comunicación del PdL ha sido efectiva y atractiva, por lo que ha sido capaz de transmitir a los italianos un escenario en el que los malos son la izquierda (causante del ‘destrozo’) y los buenos son la derecha (encargados de solucionar los problemas del país).
En España, el PP no lo tenía tan difícil. Zapatero no ha gestionado bien la economía, la inmigración, la lucha antiterrorista, la educación… pero ha sido capaz de presentar las elecciones haciendo oposición de la oposición: el eslogan del PSC venía a decir que ‘si no nos votan, vuelven los malos’ y lo ilustraba con una imagen casi sacada de Reservoir Dogs, de Quentin Tarantino.
Por tanto, Berlusconi debe servirle al PP como ejemplo para asumir que un triunfo en 2012 no se conseguirá sin un cambio de rumbo para el que me atrevo a proponer a Francisco Camps como el líder mejor preparado. Camps es mediático, no está ‘contaminado’ por la lucha Gallardón-Aguirre, tiene el apoyo de numerosos sectores del partido y, como demuestran sus resultados en la Comunidad Valenciana, sabe como conseguir amplias mayorías. Al PP le hace falta un ‘cavaliere’ si no quiere pasarse el resto de sus días en la oposición.
Berlusconi, eso sí, ha conseguido algo que el Partido Popular español no consigue desde hace ocho años: generar un ambiente de ilusión entorno a un proyecto político. La fórmula política se llama ‘Pueblo de la Libertad’, y se simplifica en dos palabras: ‘Berlusconi Presidente’. No importa mucho que el PdL aglutine a casi quince formaciones políticas, ni que una de ellas sea la Liga Norte, un partido federalista y especialmente duro en temas como la inmigración. El caso es que ese ‘Pueblo de la Libertad’ ha gustado a los italianos, y Berlusconi ha sido capaz de vender el pasado como el futuro: ya ha presidido Italia en dos ocasiones, pero en medio de una gravísima crisis política, Berlusconi vuelve al poder, y con 71 años nada más.
¿Qué tiene Berlusconi y su PdL que no tenga el PP de Mariano Rajoy? Entre otras cosas, ha sabido adaptarse a la ‘videopolítica’ del S. XXI. Hoy en día, el votante elige más a una persona que a una ideología, dándole más importancia al eslogan que al mensaje. En ese contexto, Berlusconi sabe moverse y Rajoy no. ‘Il Cavaliere’ es un torrente de atractivo mediático que Rajoy nunca será.
Además, la comunicación del PdL ha sido efectiva y atractiva, por lo que ha sido capaz de transmitir a los italianos un escenario en el que los malos son la izquierda (causante del ‘destrozo’) y los buenos son la derecha (encargados de solucionar los problemas del país).
En España, el PP no lo tenía tan difícil. Zapatero no ha gestionado bien la economía, la inmigración, la lucha antiterrorista, la educación… pero ha sido capaz de presentar las elecciones haciendo oposición de la oposición: el eslogan del PSC venía a decir que ‘si no nos votan, vuelven los malos’ y lo ilustraba con una imagen casi sacada de Reservoir Dogs, de Quentin Tarantino.
Por tanto, Berlusconi debe servirle al PP como ejemplo para asumir que un triunfo en 2012 no se conseguirá sin un cambio de rumbo para el que me atrevo a proponer a Francisco Camps como el líder mejor preparado. Camps es mediático, no está ‘contaminado’ por la lucha Gallardón-Aguirre, tiene el apoyo de numerosos sectores del partido y, como demuestran sus resultados en la Comunidad Valenciana, sabe como conseguir amplias mayorías. Al PP le hace falta un ‘cavaliere’ si no quiere pasarse el resto de sus días en la oposición.
sábado 12 de abril de 2008
El futuro del PP
‘No me resigno a que el Partido Popular no dé las batallas ideológicas (…), a que los gobiernos del Partido Popular sean una excepción en la democracia española’
Esto decía Esperanza Aguirre en el Foro ABC hace unos días. No puedo estar más de acuerdo con ella: si el PP quiere recuperar el poder en 2012, debe empezar a ganárselo desde hoy mismo.
Así las cosas, el PP debe asumir el desgaste de su cúpula directiva. Acebes y Zaplana han sido víctimas de un auténtico linchamiento por parte de los medios de comunicación afines al PSOE, y el éxito de dicha estrategia hace que sean dos políticos que, pese a su bagaje y preparación, son totalmente inútiles para captar nuevos votos. La ‘política del espectáculo’ ha sustituido el mensaje y la gestión por el marketing y la videopolítica, y en este nuevo contexto, Acebes y Zaplana están fuera de juego.
También Mariano Rajoy es un líder bastante desgastado ante la opinión pública. En las últimas semanas, recibe el apoyo de la Cadena SER o El País como reacción a las informaciones que insinúan una posible candidatura de Esperanza Aguirre a la Presidencia del PP… pero ese apoyo se va a esfumar en 2012, y entonces Rajoy volverá a ser dibujado como un retrógado, un inmovilista…
¿Qué debe hacer, entonces, Rajoy? Por un lado, podría ahondar en la estrategia de confrontación política de los últimos años. Por otro, podría optar por una oposición de tono más amable. Escoja uno u otro camino, lo importante es que Rajoy sea capaz de encabezar un partido moderno y liberal, que genere entusiasmo entre los votantes.
El futuro del PP también pasa por mejorar su implantación territorial, demasiado irregular como para ser alternativa de Gobierno. En el PP no pueden depender de los votos de la Comunidad Valenciana, Castilla y León y Madrid. Perdidos los feudos de Galicia y Baleares, el PP debe conseguir dar el vuelco electoral en comunidades como Andalucía, Extremadura o Castilla-La Mancha, pero, lo más importante de todo, debe también ser capaz de conseguir una representación digna en el País Vasco y Cataluña, donde no es más que una fuerza marginal. Si el PP quiere conseguir la victoria en 2012, debe mejorar sus resultados en el País Vasco, Andalucía y Cataluña, porque la fortaleza del PSOE en estas Comunidades es la que ha permitido que Zapatero siga presidiendo el país pese a los buenos resultados de los populares.
También es muy importante para el futuro del PP que sus nuevos dirigentes sean personas capaces de convencer, de sumar apoyos y votantes para el partido. Jóvenes parlamentarios como Gustavo de Arístegui, Juan Costa, González Pons, Soraya Sáenz de Santamaría, Cayetana Álvarez de Toledo, Jorge Moragas… Ellos son el futuro del PP, no Acebes, Zaplana, Arias-Cañete y Pujalte. El Gobierno de Zapatero se va a componer de algunos de los peores ministros de la democracia, como son Miguel Ángel Moratinos en Exteriores, Fernández Bermejo en Justicia, Carmen Chacón en Defensa, Bernat Soria en Sanidad, Mercedes Cabrera en Educación o Magdalena Álvarez en Fomento. Pero deben ser caras nuevas las que le saquen los colores al Gobierno, sea en el parlamento o en los medios de comunicación.
La elección de Soraya Sáenz de Santamaría como Portavoz del PP en el Congreso suena un poco precipitada, pues González Pons parece más preparado para tal responsabilidad. Pero el PP debe arriesgarse, debe cambiar, debe optar por la renovación. Y si la duda es nombrar a Soraya o a Pons, entonces el PP va por el buen camino.
Así las cosas, el PP se enfrenta a cuatro años en los que se hablará de territorialidad, economía, inmigración, trabajo y terrorismo. Sus dirigentes deberán ser claros y dejar atrás las dudas y los complejos que han hecho del PP un partido que genera rechazo. El propio Manuel Fraga alertaba recientemente a sus compañeros de formación sobre la necesidad de adaptarse a una sociedad nueva.
El espíritu de los populares debe ser el de Esperanza Aguirre y su ‘no me resigno’. Una victoria en 2012 se empieza a conseguir en 2008. El futuro Congreso del partido será vital para apuntar en qué dirección se va a mover el PP en los próximos cuatro años. Por el bien del PP, pero sobre todo, de la democracia española, esperemos que el proceso se complete con éxito.
Esto decía Esperanza Aguirre en el Foro ABC hace unos días. No puedo estar más de acuerdo con ella: si el PP quiere recuperar el poder en 2012, debe empezar a ganárselo desde hoy mismo.
Así las cosas, el PP debe asumir el desgaste de su cúpula directiva. Acebes y Zaplana han sido víctimas de un auténtico linchamiento por parte de los medios de comunicación afines al PSOE, y el éxito de dicha estrategia hace que sean dos políticos que, pese a su bagaje y preparación, son totalmente inútiles para captar nuevos votos. La ‘política del espectáculo’ ha sustituido el mensaje y la gestión por el marketing y la videopolítica, y en este nuevo contexto, Acebes y Zaplana están fuera de juego.
También Mariano Rajoy es un líder bastante desgastado ante la opinión pública. En las últimas semanas, recibe el apoyo de la Cadena SER o El País como reacción a las informaciones que insinúan una posible candidatura de Esperanza Aguirre a la Presidencia del PP… pero ese apoyo se va a esfumar en 2012, y entonces Rajoy volverá a ser dibujado como un retrógado, un inmovilista…
¿Qué debe hacer, entonces, Rajoy? Por un lado, podría ahondar en la estrategia de confrontación política de los últimos años. Por otro, podría optar por una oposición de tono más amable. Escoja uno u otro camino, lo importante es que Rajoy sea capaz de encabezar un partido moderno y liberal, que genere entusiasmo entre los votantes.
El futuro del PP también pasa por mejorar su implantación territorial, demasiado irregular como para ser alternativa de Gobierno. En el PP no pueden depender de los votos de la Comunidad Valenciana, Castilla y León y Madrid. Perdidos los feudos de Galicia y Baleares, el PP debe conseguir dar el vuelco electoral en comunidades como Andalucía, Extremadura o Castilla-La Mancha, pero, lo más importante de todo, debe también ser capaz de conseguir una representación digna en el País Vasco y Cataluña, donde no es más que una fuerza marginal. Si el PP quiere conseguir la victoria en 2012, debe mejorar sus resultados en el País Vasco, Andalucía y Cataluña, porque la fortaleza del PSOE en estas Comunidades es la que ha permitido que Zapatero siga presidiendo el país pese a los buenos resultados de los populares.
También es muy importante para el futuro del PP que sus nuevos dirigentes sean personas capaces de convencer, de sumar apoyos y votantes para el partido. Jóvenes parlamentarios como Gustavo de Arístegui, Juan Costa, González Pons, Soraya Sáenz de Santamaría, Cayetana Álvarez de Toledo, Jorge Moragas… Ellos son el futuro del PP, no Acebes, Zaplana, Arias-Cañete y Pujalte. El Gobierno de Zapatero se va a componer de algunos de los peores ministros de la democracia, como son Miguel Ángel Moratinos en Exteriores, Fernández Bermejo en Justicia, Carmen Chacón en Defensa, Bernat Soria en Sanidad, Mercedes Cabrera en Educación o Magdalena Álvarez en Fomento. Pero deben ser caras nuevas las que le saquen los colores al Gobierno, sea en el parlamento o en los medios de comunicación.
La elección de Soraya Sáenz de Santamaría como Portavoz del PP en el Congreso suena un poco precipitada, pues González Pons parece más preparado para tal responsabilidad. Pero el PP debe arriesgarse, debe cambiar, debe optar por la renovación. Y si la duda es nombrar a Soraya o a Pons, entonces el PP va por el buen camino.
Así las cosas, el PP se enfrenta a cuatro años en los que se hablará de territorialidad, economía, inmigración, trabajo y terrorismo. Sus dirigentes deberán ser claros y dejar atrás las dudas y los complejos que han hecho del PP un partido que genera rechazo. El propio Manuel Fraga alertaba recientemente a sus compañeros de formación sobre la necesidad de adaptarse a una sociedad nueva.
El espíritu de los populares debe ser el de Esperanza Aguirre y su ‘no me resigno’. Una victoria en 2012 se empieza a conseguir en 2008. El futuro Congreso del partido será vital para apuntar en qué dirección se va a mover el PP en los próximos cuatro años. Por el bien del PP, pero sobre todo, de la democracia española, esperemos que el proceso se complete con éxito.