miércoles 14 de mayo de 2008

Un edificio frágil

Un partido como el PP, en el que conviven liberales, conservadores y democristianos, no puede permitir que prosigan sus disputas internas. El partido de la gaviota está desaparecido en la acción parlamentaria, pero los problemas entre sus dirigentes copan las portadas de los diarios un día sí y otro también. Desde el 9-M, Rajoy ha decidido iniciar un sospechoso ‘viaje al centro’ que podría ocultar el soterramiento de principios que deberían ser intocables.

Eduardo Zaplana ha dejado la política. Ángel Acebes ha renunciado a seguir al frente de la Secretaría General del partido y podría seguir los pasos de Zaplana. Manuel Pizarro y Juan Costa no ocultan a nadie su total descontento con un Mariano Rajoy que ha decidido prescindir de ellos para cualquier cargo de responsabilidad. Álvarez Cascos, Mayor Oreja, Fraga Iribarne, Esperanza Aguirre o Ruiz-Gallardón también han hecho público su descontento con el rumbo que decidido tomar Mariano Rajoy. Incluso Aznar ha advertido que, si bien de momento tiene ‘la boca tapada’, también es cierto que tiene ‘los ojos como platos’.

Y no es para menos. El descontento general ha subido un grado más cuando se ha conocido que María San Gil ha rehusado firmar la ponencia política con la que el PP quiere definir lo que serán los próximos cuatro años de su acción política a nivel nacional.

Tiene especial significado que sea San Gil quien se niegue a firmar esa ponencia. Si alguien ejemplifica el alma del Partido Popular es ella, que ha dedicado (y arriesgado) su vida a luchar por la libertad en el País Vasco. Si San Gil no comulga con este nuevo PP que propone Mariano Rajoy es que algo va mal.

El resultado del 9-M debería haber dado paso a una dimisión de Mariano Rajoy. Hubiese sido la decisión más digna y lógica. Rajoy, sin embargo, ha decidido aferrarse al poder pese a su segunda derrota frente a Zapatero, y para ello parece dispuesto a sacrificar todo lo que es y lo que ha sido el PP.

San Gil ha dejado la ponencia al ver cuestionados los artículos referidos a la definición de España como nación, al Estatuto de Autonomía catalán y a la futura reforma del Estatuto vasco, al referéndum ilegal anunciado por Ibarretxe, a la lucha contra el terrorismo…

Se trata de temas en los que no debería haber duda alguna, pero parece que en el nuevo PP que propugna Mariano Rajoy no lo ven así. Quizá Rajoy cree que su discurso ha sido demasiado ultra. Estaría cayendo en la trampa. El PSOE de Zapatero es el partido más radical que ha gobernado España; oponerse a su dudoso proyecto no significa ser un partido ‘ultra’. Significa ser un partido responsable. Para radicales ya están PSOE, PNV, ERC, IU…

Si el PP ha sumado 500,000 nuevos votos es porque su firmeza ante Zapatero ha dado frutos. Si el PP no ha convencido a más gente es porque su comunicación suele ser bastante mediocre y porque Rajoy no era el mejor candidato. Pero eso no significa que el PP tenga que vender su proyecto y su historia política.

Los principios de gente como María San Gil son los que dan sentido al PP. Y el PP es un edificio frágil, compuesto de ideologías cercanas, pero diferentes. Cuando esos grandes principios dejan de ser defendidos, los votos se van. Y cuando los votos desaparecen, el edificio se viene abajo.

5 comentarios:

español dijo...

San Gil debería presentarse en el Congreso de Junio. Seguro que nos iría mejor que con Rajoy, que parece que se averguenza de los que le hemos votado y de la historia del PP.

Anónimo dijo...

¿Quieres renovación, Mariano? Pues empieza por ti mismo. Y nos haces un favor a todos.

El Cid dijo...

Es lamentable que se esté llegando a estos extremos, pero empieza a ser preocupante lo que está pasando. El recuerdo de la UCD no es precisamente agradable para el centro-derecha español... esperemos que el PP no acabe así, porque lo sufriríamos todos los españoles.

laura_madrid dijo...

Me preocupa la deriva del Partido Popular... pero si siguen así, que se olviden de mi voto.

Anónimo dijo...

Las cosas están un poco feas, pero hay que esperar. Hay mucha gente bien preparada en el partido popular. Los cambios siempre son para bien con el tiempo. Seguro que sale reforzado con el cambio, aunque quizá el primer cambio debería ser el de Mariano Rajoy, que si bien no dudo en reconocer que es un buen político creo que su carrera ha llegado al tope más alto y que hubiese sido mejor que despues de las elecciones hubiese dimitido ¿o es que piensa que a la tercera va la vencida?