viernes 21 de septiembre de 2007

Los nietos

En los años 30, el PSOE vivió en su seno interno la pugna entre dos corrientes: la moderada/socialdemócrata de Besteiro (que acabó marginada) y la radical-socialista/extrema-izquierda de Indalecio Prieto o Largo Caballero. Si lo trasladamos al S. XXI, nos encontramos con la misma situación y el mismo resultado: los nietos de Besteiro (José Bono, Ibarra, Francisco Vázquez, Nicolás Redondo…) son barridos del partido por los nietos de Largo Caballero (Rodríguez Zapatero, José Blanco, José Montilla…).

La última nieta de Besteiro que ha tenido que abandonar el partido de la rosa ha sido Rosa Díez, quien se embarca ahora en una aventura de la mano de la plataforma ¡Basta Ya!, acompañada por el filósofo Savater. A consecuencia surge un interesante debate: ¿hay sitio en España para un nuevo partido?

El francés Charles DeGaulle hablaba, durante la Guerra Fría, de Francia como una ‘tercera vía’ que rompiese la polarización mundial. Ahora lo que tenemos en España es una polarización de la vida política solo salpicada por los pequeños (pero, gracias al lamentable sistema de representación español, poderosos) partidos separatistas y la errática Izquierda Unida.

Se ha llegado a decir que el nuevo partido robará votos a la derecha. Craso error. El nuevo partido afecta de lleno a la izquierda española. Existen intentos por parte del PSOE y de IU de identificar ante la ciudadanía al nuevo partido como una formación de derechas; sin embargo, es obvio que el caladero que habrá de explorar el nuevo buque es el de las aguas izquierdistas, llenas de votantes asqueados del radicalismo de Zapatero y de la inoperante Izquierda Unida. Hay, pues, segmento electoral para una izquierda moderada, una izquierda española y contraria al nacionalismo y una izquierda firme ante el terrorismo de la ETA.

Además, el mero hecho de decir que un partido robará votos a otro es de una indigencia intelectual preocupante, pues tal desafortunada expresión implica que los votos son de los partidos y no de los ciudadanos. Es la partitocracia de la que tanto se queja el filósofo y abogado Javier Nart. En cualquier caso, es triste que se llegue al punto de pensar que Savater o Díez son de derechas por defender la unidad de España o la firmeza ante el terrorismo. Defender eso es ser un demócrata, y eso es lo primero que debe decir nuestro carnet, antes de situarnos a la izquierda o a la derecha.

La Historia, sin embargo, desaconseja el nacimiento de ese nuevo partido. El PSP de Tierno Galván o el CDS de Adolfo Suárez son buenos ejemplos. La excepción podría ser CDC (Ciudadanos de Cataluña), que ha conseguido un notable resultado en sus primeros años de vida de la mano de su líder Alberto Rivera, con un discurso cercano a la ciudadanía y pegado a la realidad que resultó tan brillante y efectivo que el PSOE canario decidió copiar sin mucho disimulo, como acabarían admitiendo sus dirigentes.

El nuevo partido, siendo realistas, es, ante todo, un rival para Izquierda Unida. El problema es que la deserción de Rosa va a dejar al PSOE más vulnerable aún ante la deriva nacionalista que Zapatero apoya como su única manera de obtener el poder (como demuestra en Baleares, Cataluña, Galicia, Cantabria…). Parece ser el triste sino de los nietos de Besteiro en el PSOE de ZP. Al menos la nueva formación puede y debe contribuir a mejorar y regenerar la calidad de nuestra democracia. Mi deseo es que así sea, porque es necesario enterrar de una vez por todas a la izquierda radical y ‘analfabestia’ (Pedro J. ‘dixit’) que comanda al PSOE del S. XXI, aunque sólo sea para que nietos de Besteiro le puedan demostrar a los de Largo Caballero que la Historia nos ha enseñado algo.