domingo 11 de noviembre de 2007

¿Por qué no te callas?

Desde el primer hasta el último día, Francisco Franco ‘legitimó’ su dictadura mediante la política exterior. El dictador disfrazó su guerra de ‘cruzada’ y su régimen, de trinchera anti-comunista. Eso le valió el favor de las potencias mundiales, que renunciaron a actuar contra el franquismo y hasta colaboraron con la dictadura.

Ahora, en pleno S. XXI, ese hombre que compite en tiranía con Fidel Castro y en ignorancia con Evo Morales, legitima su régimen de falsa democracia mediante sus extravagantes proclamas contra lo que él llama genéricamente ‘Occidente’. Chávez, al que ya se dedicó un artículo en esta bitácora, se presenta como el bueno y los demás serán, lógicamente, los malos. Bajo esa premisa, y una vez eliminada la oposición (política, mediática…), es evidente que el pueblo asociará su miseria con ‘Occidente’ y olvidará la corrupción y el despotismo totalitario que les gobierna y motiva realmente esa miseria.

Por eso, porque persigue la ‘colectivización’ (como todo izquierdista) y no la defensa de la libertad individual, le molesta tanto José María Aznar. Le molesta porque Aznar es una de las pocas formas de oposición que le quedan a un hombre que en su país ha encarcelado a sus adversarios políticos y cerrado todos los medios de comunicación que han intentado despertar al pueblo de este mal sueño llamado Chávez.

El fabuloso trabajo de la Fundación FAES del ex presidente español es ya una referencia internacional. Libros como ‘América Latina: una agenda de libertad’ demuestran que ese compromiso intelectual es real y de amplia acogida en varios continentes.

Eso no puede gustar a Chávez. Por eso ha dedicado media Cumbre Iberoamericana a insultar a José María Aznar, llamándole ‘fascista’ (gracioso término viniendo de su boca) en reiteradas ocasiones. Ante tal comportamiento, nuestro querido presidente Zapatero puso en práctica ese ‘buenismo’ al que nos tiene acostumbrados, pidiendo respeto pero a la vez apelando al diálogo. Sigue sin darse cuenta de una cosa: no se puede dialogar con todo el mundo ni sobre cualquier cosa. Existen los principios.

Le pasó con ETA, creyendo que como representante de todos los españoles podía igualarnos con una banda de asesinos y negociar con ellos como quien acude al banco para solicitar un crédito.

Le pasa ahora con Chávez, porque se ha empeñado en abrazar lo que queda del socialismo más radical (de ahí su amistad con Chávez y Evo Morales y su política de acercamiento con Fidel Castro) en vez de situar a España donde merece su importancia económica, cultural e histórica (es decir, junto a Francia, Alemania, Gran Bretaña, EEUU…).

Ese dialogo ha permitido una posición de preponderancia a quien no la tiene. Por eso ha tenido que intervenir el Rey Juan Carlos I, porque la diplomacia de Zapatero es tan ridícula que el presidente francés Nicolás Sarkozy tuvo que ir al Chad al rescate de las azafatas españolas retenidas, mientras el gobierno mostraba hasta qué punto nos hemos convertido en un crepúsculo de la política internacional.

Ese ‘¿Por qué no te callas?’ que escuchamos de boca del Rey viene de un hombre que sabe lo que es el fascismo y lo que es la democracia, y ha optado por defender lo segundo; viene de un hombre que goza de un prestigio internacional indiscutible. En definitiva, viene de un hombre que sólo por el hecho de tener que sentarse en la misma mesa que Evo Morales y Hugo Chávez tiene derecho a sentir la más profunda vergüenza. Y España no tiene por qué soportar la ofensa de un hombre que olvida que la democracia no consiste en organizar unas elecciones (en su caso, amañarlas y celebrarlas en la ausencia de oposición política previamente conseguida). La democracia viene del comportamiento democrático, de garantizar día tras día un marco legal y político en el que se viva en libertad. Eso no ocurre en Venezuela.

La conclusión es que la diplomacia española es insignificante, y por eso ha tenido que intervenir el Rey. Moratinos compite en incompetencia y necedad con Magdalena Álvarez. Zapatero, por su parte, ha decidido convertir un partido político en una productora de vídeos de serie B y ha conseguido el aislamiento de España en el mundo.

Qué curiosa es la historia. Eso, el aislamiento, es lo mismo que persiguió Franco durante cuarenta años.

25 comentarios:

español dijo...

No puedo estar más de acuerdo. Es una vergüenza que en siete días sean el Rey y Sarkozy los encargados de darle un mínimo de dignidad a la política exterior española. Ya está bien.

el cid dijo...

¿Chávez y Evo Morales en la misma mesa que el Rey? ¿El Rey en la misma mesa que Moratinos y Zapatero? Es todo tan ridículo... La semana pasada, sin ir más lejos, Moratinos estaba de vacaciones en Marruecos mientras:

a- Sarkozy liberaba a las azafatas españolas;

b- Marruecos nos declara una hostilidad diplomática frontal y reivindica como propios Ceuta y Melilla.

¿Hasta cuando vamos a tener que sufrir este gobierno?

AntiZP dijo...

¡¡ZP dimite de una vez!! Es increíble que a este inútil le vayan a echar las urnas y no la dignidad... Ya está bien de ningunearlo todo, de relativizar todo: la AVT peor tratada que ANV, Rajoy peor tratado que Carod Rovira, Chávez peor tratado que Sarkozy, Merkel o Bush... ¡¡¡ESTO ES UNA VERGÜENZA!!!

VIVA EL REY dijo...

¡¡VIVA EL REY!! Así se habla. Ya era hora de que tomase partido por el sentido común, la libertad y la democracia.

Diego Sánchez de la Cruz da Rocha dijo...

Ese ejemplo que aporta 'El Cid' es también muy actual. Que nuestro Ministro de Asuntos Exteriores permanezca de vacaciones en Marruecos mientras dicho país declara una ruptura institucional con España y reivindica como propias dos ciudades españoles es de chiste, pero si le añadimos a eso que durante esos días el Presidente francés Nicolás Sarkozy fue quien liberó a las azafatas españolas retenidas en el Chad frente a la pasividad de nuestro Gobierno nos encontramos con una irresponsabilidad flagrante.

connie dijo...

una vez más el Rey ha sabido estar a la altura de las crcunstancias, ha vuelto a demostrar que cuando tiene que hacer algo, lo hace, y mientras tanto procura estar en un discreto segundo plano, él y su familia y no como otras monarquías europeas que no hacen más que dar escándalos de esos que encantan al periodismo rosa. Se puede ser o no monárquico, por supuesto, pero lo que no se puede negar es que nuestro Rey siempre ha sabido estar a la altura que se espera de él. De todas formas no sé que pìntaba sentado al lado de esa pandilla.

Fisn0 dijo...

Estoy muy de acuerdo. Diálogo sí. Pero con personas razonables.

Lo de Eta no se llama diálogo, se llama CHANTAJE, EXTORSIÓN.

Y el permitir que un presidente que va de "socialista" pero que en realidad es el fascismo personificado descalifique a una persona que fue elegida por democracia y que gobernó 8 años un país democrático, me parece de inútil. La educación hay que mantenerla, pero hay momentos en lo que no se puede dejar que te tomen el pelo.

Porque si viniera de un hombre que respeta todo... pero quién lo dice... nuestro nuevo aliado internacional, Hugo Chávez, la manipulación personificada.

Y el Rey, como dices, que ha vivido una transición democrática fascinante en poco tiempo, desde sus adentros no puede tolerar que se llame fascismo a 8 años de los 30 que llevamos de democracia en el país. Para el resulta indignante.

Lo que a mí me resulta también indignante es que tengamos que aguantar los insultos y quejas de países claramente atrasados con respecto a nosotros. Sí, es cierto, tenemos muchos intereses allí. ¿Pero acaso no nos deben ellos muchas cosas? La ayuda recibida en Latinoamérica por parte española es incalculable. Manda narices que encima de que les ayudas se junten todos y te pongan a caer de un burro.

Sin más que decir, buen artículo, y recuerda, mañana no hay lidera. Saludos

VIVA ESPAÑA dijo...

¡¡¡Chávez, corrupto, CÁLLATE Y VETE!!!

laura_madrid dijo...

Lo que no entiendo es que pueda haber dudas sobre el papel del Rey en este acontecimiento... No cabe otra respuesta a un verdadero fascista que se quiere reír de todos nosotros.

Anónimo dijo...

Y con perdices seremos felices en nuestra condición de faro de Occidente

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo en casi todo lo que dices...no hay duda de que Chavez es un imbecil pero tampoco hay duda de que Zapatero es "bueno" y no tan malo como lo quiere pintar una derecha que sabe que las proximas elecciones las ganara el PSOE y les molesta ver ante sus propios ojos que Jose Luis Rodriguez despues de negociar con ETA,de la inmigracion,de la memoria historica,del problema del AVE... va a volver a gobernar otros 4 años.Pero mirar el lado positivo,asi tendreis de que hablar en este blog otros 4 años.Aqui os dejo este comentario para que sigais discutiendo y no os aburrais todos diciendo lo mismo.Un saludo de un Cantabro que os quiere...

nieto de comunista dijo...

Afirma el clásico que la condición de fracasado cabe atribuírsela al hombre que ha cometido algunos errores pero es incapaz de convertirlos en experiencia. Cuando los errores son tan consecutivos y tan graves, como le sucede a José Luis Rodríguez —un tipo autopromocionado como “Z”—, es lógico deducir que nos hallamos ante el tradicional individuo pertinaz, de cortas luces y desconfiado. Muy desconfiado.

Aparte de la desconfianza, Rodríguez posee otras características típicas de los mediocres, como es la incapacidad para advertir el grado de estropicio que produce su torpe labor, de ahí la continuada reincidencia en los fracasos. Influye no poco en esos resbalones la gran suspicacia con la que ha venido escogiendo a los ministros, en los que, ante todo, probablemente buscaba que poseyesen una mediocridad aún mayor que la suya. Con alguna excepción de su segundo gobierno y ninguna en el primero, Rodríguez apostó por el viejo método de evitar que alguno pudiera sobresalir y hacerle sombra. Y claro, un mediocre pícaro que a la hora de elegir escoge a otros de peor condición, y encima los mantiene a sabiendas, no puede dar otro resultado distinto que el peor Ejecutivo —el más inoperante y arbitrario— de todos los tiempos.

La desconfianza de Zeta y el hecho de saberse rodeado de incapaces, a los que jamás les delegará algunas misiones fundamentales y propias de sus cargos, le lleva a la necesidad de intentar controlarlo todo, porque de nadie se fía. Es más, sus subordinados, para no molestarle, acaban por no hacer nada sin su permiso y esa circunstancia determina que los asuntos se pudran, porque nuestro hombre no es precisamente un gran trabajador, sino alguien que aspira al horario de un funcionario despreocupado.

El ejemplo vivo —es un decir— y más ostensible de cuanta dejadez se da alrededor de Rodríguez viene personificado por el ministro Moratinos, un diplomático —es otro decir— que lleva casi cuatro años seguidos convirtiendo el prestigio de España en un estercolero y el respeto exterior a nuestra nación en el más amplio de los desprecios. Salvo el abrazo con cualquiera que quiera acercársele, pedigüeños y déspotas por lo común, no ha sido capaz de ser recibido por nadie que no pudiera evitar su presencia, de ahí que su segundo —otro mediocre pero que al menos se le entiende cuando habla— haya tenido que forzar la máquina en más de una ocasión para “desfacer” entuertos.

A los incidentes de una Cumbre Iberoamericana, fruto de la improvisación zapaterina cuando no la desidia, ya que se apostó como política única por dorarles la píldora a los cuatro déspotas populistas que podían mostrarse irascibles y convertirlos así en amigos de boquilla —ya vemos que el trabuco también se ha descerrajado por la culata en esta ocasión—, habría que añadir un resultado análogo, equivalente a otro chasco morrocotudo, con el tirano del otro lado del estrecho, un tal Mohamed VI, a quien se le ha venido practicando exactamente el mismo tratamiento de “amigo del alma”, sin ni siquiera un imaginario plan B. Ya no hablemos de ese “corazón de Europa” de la fracasada Merkel o del derechista Sarkozy a cuya rival apoyó, o de la Norteamérica donde los españoles somos poco menos que unos apestados dispuestos a secundar a un radical estúpido.

Es curioso que todo esto esté ocurriendo en dirección diametralmente opuesta al prestigio logrado para España por José María Aznar, dirigente político que se trajo las manos llenas del acuerdo de Niza, antes del vote oui a la birriosa Constitución europea —otro fracaso mayúsculo de Rodríguez— y que llegó a codearse y a tratar de tú a tú a los principales mandatarios de su época. Una política exterior, la de Aznar, que no es posible calificar más que de brillante —aun cuando algún ciego no tardará en definirla como de servil a Bush— y que haciéndose respetar reequilibró las relaciones con el reyezuelo de Marruecos, a quien se le dio el merecido aviso de Perejil, sin llegar a perder la amistad con Argelia. Justo al revés de cómo se ha comportado Zeta, que se ha rendido preventivamente al sultán, cediéndole el Sahara y una parte de Melilla, y ha sido poco menos que increpado por el dirigente argelino.

Como digo, los fracasos en el exterior se han sucedido una y otra vez tras una serie de fanfarrias iniciales que sonaban a mayor gloria de Rodríguez y pretendían vendernos el oso mucho antes de cazarlo a besos. Fanfarrias según las cuales todo iría a mejor en el extranjero y el Estado español —la palabra España han comenzado a usarla con vistas a las generales de marzo— se reintegraría al grupo de los “más mejor”. Nada más incierto después de cuatro años de fracasos continuados, en los que únicamente se ha cultivado, y encima con excesiva sumisión, la amistad de los tiranos. Unos tiranos que a la hora de la verdad le han plantado cara, avergonzándolo sobremanera, a quien consideraban un tipo pusilánime

Otra de las fanfarrias apuntaba a que podíamos dar por hecho el nombramiento del general Sanz Rondán como Jefe del Comité Militar de la OTAN, que para eso se había vuelto a pasear la bandera de los EE.UU. por la Castellana. Pues bien, medalla de bronce para dicho general —la carrera militar y la condición de pardillo no son excluyentes—, en una competición donde eran tres los corredores en la salida y nuestro general llegó el tercero a la meta. No hay duda, Sanz Roldán ha sido la nueva víctima sacrificada en el altar zapaterino del fracaso. ¡Ah!, y esto solamente en el exterior de nuestra nación, que si hubiese que hablar de las cuestiones domésticas —cohesión nacional, terrorismo, economía, educación, delincuencia, nacionalismos, inmigración, justicia— hay para comenzar y no acabar en meses.

La pregunta es: ¿Ha hecho méritos Rodríguez para su reelección? Sí, en el caso de que quien esto lea sea partidario del todo vale y del nunca pasa nada. O lo que es lo mismo, de los que son incapaces de avergonzarse ante el fracaso colectivo, o de los que interesadamente apostaron por semejante personaje, y ahora prefieren dedicarse a la celebración de los éxitos virtuales de un tipo anodino. Solón, el gran legislador griego, llegó a afirmar algo así: “No destruyas lo que no hayas conseguido con tu propio esfuerzo”. Pues bien, Rodríguez ha destruido por completo la herencia de Aznar y camino va de destruir la que con tantísimo esfuerzo nos ha costado lograr a los españoles. Y ese desastre, a mayor vileza de quien lo impulsa, ha sido iniciado con el quebranto de la convivencia.

y ademas de todo esto es gafe.

¿No estuvo el marido de Sonsoles en Chile este fin de semana?.... Joder, y se produce un terremoto al dia siguiente.

hay materia para escribir durante meses y nada bueno sobre este "aZote" que tenemos la tragedia de tener por presidente de España.
¿ pero porque no se irá este tio ?

compostelano dijo...

Lo de Chavez ya pasa de castaño a oscuro. Bueno, ya esta oscuro, pero como tenemos un melifluo ministro de AAEE y un dialogante esposo, pues eso, que además tendremos que poner la vaselina y pagar la cama.

nieto de comunista dijo...

Supongamos por un momento -breve a ser posible- que el neoliberalismo es, como dicen Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega, Lula da Silva o Néstor Kirchner, el conjunto de todos los males sin mezcla de bien alguno.

Admitamos a efectos dialécticos, y sólo a dichos efectos, que el neoliberalismo es, más o menos, como el infierno. Se supone que, cuando estos mandatarios más o menos golpistas, más o menos terroristas, acceden al Poder, con la misma contundencia que emplean en su dialéctica arrasan con la barbarie neoliberal, implantan el modelo económico "alternativo", liberan a sus pueblos del yugo capitalista, desligan a sus naciones del imperalismo norteamericano y... ¡se sitúan a la cabeza de las economías mundiales! Desaparece el hambre, desaparece el paro, las riquezas se multiplican, las sociedades iberoamericanas despuntan, los capitales fluyen a esos países, los negocios sudamericanos se expanden por el mundo... Ah, pero ¿me he perdido algo?

Venezuela: Crisis económica en plena abundancia
Desde finales del año 2006 nos atrevimos a lanzar dos proyecciones básicas para este año: la primera es que el oficialismo se dividiría irremediablemente como consecuencia de la reelección indefinida y el partido único que estaba anunciando el Presidente; y la segunda era que, de profundizarse el camino del estatismo populista y clientelar que llevaba el gobierno, empezaríamos a transitar hacia una crisis económica de gran dimensión, siendo incluso posible que hacia finales de 2007 estemos en medio de un proceso de "estanflación"; es decir, de estancamiento económico con inflación a la vez.

Cuando ya finaliza el cuarto mes del año, el primer pronóstico se está materializando claramente, aunque por ahora sólo presenciamos el comienzo de la implosión que está socavando la alianza política que ha dado sustento orgánico al gobierno. Pero en cuanto al segundo pronóstico surgen al menos dos dudas: una porque la inflación está aparentemente controlada, y otra porque muchos piensan que con semejante cantidad de dinero en manos del gobierno, no habrá estancamiento ni crisis.

En este sentido, respecto al tema del supuesto control de la inflación, hay que destacar que las cifras oficiales desde hace tiempo no son confiables, y lamentablemente a partir de este año, ya con un Directorio del BCV rojo rojito, ni siquiera las cifras de ese organismo se salvan de la duda. Y por otro lado, de llegar a ser cierto que el índice mensual de inflación para marzo fue de -0,7%, hay que señalar que tal efecto obedece estrictamente a la disminución de varios puntos del IVA en ese mes y a la profundización de los controles de precios, pero en ningún caso es consecuencia de una política estructurada y consistente para abatir el alza sostenida de los mismos, lo cual por cierto todos sufrimos día a día.

Más interesante aún resulta el tema de la supuesta imposibilidad de que ocurra una crisis por el hecho de que existen abundantes recursos. Frente a esto, lo primero que hay que decir es que, paradójicamente, la abundancia de dinero es a veces la causa de muchos males económicos. De hecho, volviendo a la inflación, está claro que su naturaleza es la de un fenómeno monetario que se da cuando el dinero existente supera la oferta de bienes y servicios, presionando así la subida de los precios. Igual de importante es que este desequilibrio entre dinero y bienes disponibles ocurre en Venezuela fundamentalmente por el gasto público exacerbado, el cual a su vez conduce a déficit fiscales que son financiados con medidas que también generan inflación, tales como endeudamiento, emisión de dinero inorgánico y devaluación.

Pero además, en nuestro caso, se suma un elemento que convierte a la abundancia en un verdadero dolor de cabeza, y no es otro que nuestro gobierno tiene una clarísima y confesa orientación al intervencionismo, lo cual practica sin límites precisamente porque maneja a discreción y de manera irresponsable la riqueza petrolera, principal fuente de la riqueza nacional. Por eso vemos cómo el régimen mete sus manos todos los días en un ramo distinto de la economía, y cómo frente al desabastecimiento y otros fenómenos lo primero que hace es amenazar con expropiar o nacionalizar a cuanta empresa, finca, carnicería o venta de empanadas le parezca conveniente. Un modelo así no sólo espanta las inversiones, disminuye la productividad y aumenta el desempleo y la pobreza, sino que además es absolutamente inviable.

Para finalizar, una reflexión sobre esta proyección que no tiene fecha fija, pero la vemos segura: esta cuerda podrá estirar mucho, pero en algún momento se va a reventar.

nieto de comunista dijo...

Antropología del chavismo
José María Aznar pensó que Chávez era educable y le regaló un libro demoledor sobre Cuba: Trilogía sucia de La Habana de Pedro Juan Gutiérrez. En una prosa salvaje, como de tatuaje en el escroto, el autor describía una realidad nauseabunda que nada tenía que ver con las fantasías revolucionarias. La pobre isla estaba más cerca de las alcantarillas llenas de ratas que del paraíso del proletariado. Chávez seguramente no entendería un sutil análisis político, pero un escabroso relato escrito con testosterona tal vez estaba a su alcance.

Esto sucedió en 1999, poco antes de la Cumbre Iberoamericana de La Habana. Aznar llevaba tres años al frente del gobierno español y Chávez acababa de ser elegido. Entonces parecía que, con un poco de paciencia, se le podían enseñar algunos trucos democráticos y ciertos modales de salón para que se comportara como una criatura razonable capaz de compartir con sus colegas sin temor a que les lanzara un mordisco. Pero el plan no funcionó. El venezolano pertenecía a una especie que no aprende ni con un tutor real. Sabe hablar, pero no escucha ni calla. Sabe leer, pero no entiende. Es una criatura muy agresiva que aterra a propios y extraños y se impone con aullidos, golpes de pecho, y la exhibición permanente de los colmillos.

Eso se llama ''gobernar por intimidación'' y es un rasgo típico de ciertos primates de Borneo y de algunos homínidos de la cuenca del Caribe. Esa conducta, además, trae aparejada una valiosa recompensa emocional: despierta la atención general y convierte al que la ejecuta en un vistoso foco de atracción. Si uno accede al podio de Naciones Unidas y pronuncia el millonésimo discurso sobre la conveniencia de preservar la paz y alimentar a los pobres, no hay forma humana de aparecer en el New York Times. Eso se logra, en cambio, declarando que el diabólico George W. Bush dejó una perceptible fetidez a azufre cuando pasó por la tribuna previamente. Es cierto que la mefistofélica referencia no contenía ningún elemento interesante, pero el objetivo no era hacer un aporte al debate político racional, sino salir en los papeles a cualquier precio.

La cosa, pues, es llamar la atención mediante una mueca desmesurada, unos zapatones y una narizota colorada. Ahí coinciden dos elementos típicos de la personalidad narcisista: el exhibicionismo y el histrionismo. El Narciso siente la urgencia de que lo admiren y para lograrlo se exhibe en una postura llamativa. Hitler, Mussolini, Nikita Jrushov e Idi Amín fueron así. Todavía lo son Fidel Castro, Gadhaffi y Kim Jong-il. Son gentes que han confundido la realidad con la pista de un circo y disfrutan sin pausa las risas y los aplausos de sus subordinados, refuerzos positivos que incrementan constantemente el número y la intensidad de sus peores comportamientos: ''¿viste como el jefe acabó con ellos?''. El jefe siempre es tan gracioso.

Este tipo de personalidad siempre vive por y para el conflicto. Le encanta la pelea, el desafío, y navegar contra la corriente. Para ellos, gobernar es eso: la confrontación permanente, el choque, vencer a los adversarios, liquidar a los enemigos, darles en la madre a los americanos y destruir a quienes se les oponen. La simple sugerencia de buscar consensos y negociar las diferencias les parece una humillación insoportable. Quienes disienten no son personas con opiniones diferentes, sino gusanos, arañas peludas, diablos, cualquier alimaña al alcance de un enérgico pisotón revolucionario. ¿Qué se hace con estas gentes?

Los chinos están ensayando una variante moderna de la lobotomía. Con cierta manipulación de los lóbulos frontales han conseguido amansar a algunos psicópatas agresivos hasta dejarlos dulcemente risueños y apacibles, aunque algo bizcos, pero la operación todavía está en fase experimental y no es probable que se entreguen voluntariamente a este tipo de terapia radical. Por otra parte, se trata de enfermos que, aunque claramente tienen una dolencia descrita en todos los libros de texto, son otros los que la padecen. Ellos son sólo los portadores del síndrome, no las víctimas, y es difícil llevarlos por las buenas hasta el quirófano. Eso explica la melancólica frase de uno de los presidentes cuando el incidente entre el monarca español y Hugo Chávez: ''pobre Juan Carlos, no sabe que es más fácil impedir un golpe militar que callar a este hombre''. Hay tareas imposibles.

el tolerante dijo...

Es verdad que una imagen vale mil palabras y, una secuencia de imágenes, diez mil. El incidente que ha inmortalizado la sesión de clausura de la última Cumbre Iberoamericana celebrada en Santiago de Chile, divulgado al mundo por las cámaras de televisión, dice más e ilustra mejor sobre el caudillo venezolano Chávez y congéneres, así como sobre las relaciones de España con América Latina, que decenas de sesudos ensayos.

Los mejores guionistas de Hollywood no lo hubieran hecho tan bien si querían abrir el espectáculo con la imagen -entre cómica y siniestra- de un espadón tercermundista en plena acción. Interrumpiendo al presidente del Gobierno español que, tímidamente, se atrevía a recordar a los mandatarios latinoamericanos que "nacionalizar empresas no garantiza nada", el comandante Hugo Chávez se apodera del micro y se dispara en insultos contra José María Aznar, quien alguna vez habría invitado a Venezuela a algo tan ignominioso como integrarse "al primer mundo", propuesta fascista que el caudillo tropical rechazó, claro está, porque "somos humanos y los fascistas no son humanos. Creo que una serpiente es más humana que un fascista o que un racista". La estupidez conceptual se enriquece si quien la emite se expresa con la vulgaridad del comandante Chávez y su gesticulación cuartelera. Hasta aquí nada que sorprenda, aunque, sí, mucho que entristezca y avergüence, si quien presencia la escena es latinoamericano y, sobre todo, venezolano.

Entonces, Rodríguez Zapatero pide la palabra a Michelle Bachelet -la presidenta de Chile dirige la sesión- y, extremando el respeto de las formas y buscando con verdadera angustia las palabras más prudentes, trata de dejar sentada su protesta por la "descalificación" que se ha hecho de un ex presidente "que fue elegido por los españoles". Digo "trata de" porque, pese a sus educadas maneras, hasta en dos oportunidades es groseramente interrumpido de nuevo por Hugo Chávez, quien, como la presidenta Bachelet le ha cortado el micro, levanta virilmente la voz a fin de que ninguno de los presentes se libre de escucharlo. A estas alturas, el Rey de España, al que literalmente hemos visto demudarse y enrojecer a lo largo de toda esta escena sin poder ocultar la irritación que le produce, irrumpe con su contundente "¿Por qué no te callas?" que, por un instante, deja al soldadote de marras quieto y mudo, como sin duda le ocurría en el cuartel cuando su superior lo aderezaba de carajos. La presidenta Bachelet introduce un inesperado toque de humor al sugerir con meliflua voz a los presentes "que eviten los diálogos".

Otro tercermundista y comandante entra en escena, esta vez un Daniel Ortega maltratado por los años con una calvicie acelerada y una panza capitalista, para desgañitarse atacando a España por los bombardeos de Estados Unidos contra Libia, por las supuestas depredaciones de Unión Fenosa y contra los embajadores españoles por conspirar contra el Frente Sandinista... hasta que el Rey de España se levanta y deja sentada su protesta abandonando la sesión.

La enseñanza más obvia e inmediata de este psicodrama es que hay todavía una América Latina anacrónica, demagógica, inculta y bárbara a la que es una pura pérdida de tiempo y de dinero tratar de asociar a esa civilizada entidad democrática y modernizadora que aspiran a crear las Cumbres Iberoamericanas. Esta será una aspiración imposible mientras haya países latinoamericanos que tengan como gobernantes a gentes como Chávez, Ortega o Evo Morales, para no mencionar a Fidel Castro. Que sean o hayan sido populares y ganaran elecciones no hace de ellos demócratas. Por el contrario, muestra la profunda incultura política y lo frágil que son las convicciones democráticas de sociedades capaces de llevar al poder, en libres comicios, a semejantes personajes. Ellos no asisten a las Cumbres a trabajar por el ideal que las convoca. Van a utilizarlas como una tribuna para internacionalizar la demagogia y las bravatas con que mantienen hipnotizados a sus pueblos y, por eso, esas Cumbres están condenadas al fracaso y al circo. Antes, la estrella indiscutible de ellas era Fidel Castro y sus espectáculos anti imperialistas, que enloquecían de felicidad a los gacetilleros amantes de escándalos. Ahora que Castro dejó de ser caudillo para convertirse en analista internacional -el único que en Cuba habla y despotrica con envidiable libertad- el histrión preferido de la prensa amarilla es Chávez, émulo y ventrílocuo de aquél.

Claro que hay otra América Latina, más decente, honrada, culta y democrática que la representada por estos energúmenos. Estaba allí, en esa sesión de clausura, invisible y muda, como siempre en estas ocasiones en la que los caudillos, hombres fuertes, "comandantes" y payasos se apoderan de las candilejas. ¿Por qué callan y se dejan ningunear y eclipsar de esa manera si ellos son infinitamente más respetables y dignos de ser escuchados que aquéllos? No sólo porque algunos están sobornados por los petrodólares que derrocha el venezolano a diestra y siniestra. A menudo lo hacen porque temen ser víctimas de las diatribas y descalificaciones de aquellos matones, que les pueden soliviantar a sus extremistas criollos y, también, aunque parezca mentira, porque ellos, que sólo son gobernantes civiles que tratan mal que bien o bien que mal de ajustarse a las limitaciones que les señalan las leyes y constituciones, se sienten mandatarios de segunda frente a esos dioses omnímodos que no tienen otro freno para sus excesos y bellaquerías que su soberana voluntad.

La salida del Rey de España tuvo la virtud de rasgar el velo de hipocresía que circunda las Cumbres Iberoamericanas a las que, en apariencia -no en la realidad- asisten jefes de Gobierno y de Estado dignos del mismo respeto y consideración. Falso de toda falsedad: el señor Chávez tiene unas credenciales que lo exoneran de toda respetabilidad civil y democrática, pues, el 4 de febrero de 1992, traicionó su uniforme y actuó con felonía intentando un golpe militar contra un Gobierno constitucional y legítimo en el que decenas de oficiales y soldados venezolanos murieron defendiendo el Estado de derecho. Levantarse contra un Gobierno constitucional es el peor crimen que pueda cometer un militar y por eso el comandante Chávez fue juzgado, condenado y enviado a la cárcel. Que en lugar de pasarse allí muchos años fuera amnistiado por el presidente Rafael Caldera y luego premiado por una mayoría de venezolanos con la Presidencia de la República no lo absuelve, sólo muestra hasta qué punto estaba turbado ese electorado que se dejó seducir por los cantos de sirena de un demagogo y que está ahora lamentándose amargamente de su error.

Lo absurdo, lo delirante de lo ocurrido en Santiago de Chile es que el comandante Chávez eligiera, para descargar sus iras y convertir en blanco de su mojiganga tercermundista, a España, un país cuyo Gobierno ha hecho esfuerzos denodados para llevarse en paz con él, e, incluso, echarle una mano internacionalmente cuando todo el Occidente democrático lo censuraba por sus atropellos a los derechos humanos y sus complicidades con las satrapías fundamentalistas.

¿Alguna otra enseñanza que sacar de todo esto? Que, como es evidente que a los tigres y a las hienas no se las aplaca con venias y sonrisas y echándoles corderos, conviene mucho más a un país democrático como España privilegiar en sus relaciones a países que representan la civilidad, la libertad, la legalidad, y con los que tiene la seguridad de una cooperación real y de largo plazo, que tratar por todos los medios de ganarse la amistad de quienes representan las antípodas de lo que, afortunadamente para los españoles, es hoy España. Ni la Cuba de Fidel Castro ni la Venezuela de Chávez merecen ser, hoy, los amigos dilectos del Gobierno español, y sí, en cambio todos esos discretos y esforzados gobiernos que, en el resto del continente latinoamericano trabajan por sacar a sus pueblos de esa barbarie del subdesarrollo que representan no sólo los bajos índices de crecimiento y las vertiginosas desigualdades de ingreso, educación y oportunidades, sino, también, la demagogia y la matonería políticas encarnadas en Ortega y Chávez que las televisiones de todo el mundo pusieron en evidencia en la clausura de la Cumbre Iberoamericana.

Es posible que, al reaccionar como lo hizo, el Rey de España transgrediera el protocolo. ¡Pero qué alegría deparó a tantos latinoamericanos, y a tantos millones de venezolanos!
¿La prueba? ya hay un flamante pasodoble que ahora entonan y bailan en todas las universidades venezolanas, que se titula ¿Por qué no te callas?

el cid dijo...

A Z se le pude llamar de desconfiado y mediocre para arriba, pero ante todo hay que llamarle por su nombre: IRRESPONSABLE. ¡Fuera ya! Es intolerable que haya situado a España a la altura del betún y que ni siquiera sus supuestos socios le secunden. Tiene tanto que aprender de Sarkozy que siquiera compararles resulta sonrojante.

español dijo...

Coincido, y mucho, con 'El Tolerante' cuando recuerda que existe 'otra' Latinoamérica que la representada por Morales o Chávez. Ya está bien de dejarse apabullar, a uno y otro lado del Atlántico, por Chávez y Morales. Bravo a Aznar y a FAES por luchar en esa dirección.

antizp dijo...

Ojo a esa obra que recomienda Diego, 'América Latina, una agenda de libertad'. Está disponible en la web de FAES, y se puede descargar legal y gratuitamente en este link:

http://documentos.fundacionfaes.info/document_file/filename/712/00072-00_-_america_latina_una_agenda_de_libertad.pdf

Mariano Rajoy dijo...

viva el vino!

español dijo...

Viva el vino que me voy a beber si ganas, Mariano.

laura_madrid dijo...

Algún que otro millón de españoles se apuntaría a ese brindis... Lo que está claro es que Chávez no estaría invitado. Ni el bobo solemne.

Cantabro dijo...

España ha crescido en los ultimos 3 años el doble que Alemania,el triple que Italia,el 50% mas que Inglaterra y el 25% mas que EEUU;España es la 8 potencia economica del mundo.Uno dee cada tres empleos creados en Europa se ha creado en España;el salario minimo ha subido el triple que con el PP;para 2010 España sera el pais con mas kilometros de AVE si todo va bien claro y el pais de Europa con mas kilometro s en autovias;España es segun la OCD el 2 mejor Pais del mundo para tener un niño...todo esto son datos que estan ahi¿quereis mas?Un saludo de un Cantabro

español dijo...

A mí me hace gracia el dato del niño, porque da la casualidad de que estamos a la cola de la UE en ayudas a la familia... Volviendo al tema, creo que es interesante reflexionar hasta qué punto España ya no tiene nada que decir si, en tres años, hemos dejado de ser paladín de la UE para ser lacayo de Chávez.

Diego Sánchez de la Cruz da Rocha dijo...

Dice hoy (1/XII) Hugo Chávez que 'no me costaría nada nacionalizar los bancos españoles si el Rey no pide disculpas'. Asistimos, pues, a una nueva pataleta de un caudillo humillado, pero también se evidencia así hasta qué punto estamos hablando de un régimen totalitario: si 'tan poco' le cuesta nacionalizar al BBVA o al Santander es porque ha absorvido todo tipo de poderes y se ha colocado a sí mismo por encima de la Justicia. En otras palabras, un Dictador.