miércoles 14 de mayo de 2008

Un edificio frágil

Un partido como el PP, en el que conviven liberales, conservadores y democristianos, no puede permitir que prosigan sus disputas internas. El partido de la gaviota está desaparecido en la acción parlamentaria, pero los problemas entre sus dirigentes copan las portadas de los diarios un día sí y otro también. Desde el 9-M, Rajoy ha decidido iniciar un sospechoso ‘viaje al centro’ que podría ocultar el soterramiento de principios que deberían ser intocables.

Eduardo Zaplana ha dejado la política. Ángel Acebes ha renunciado a seguir al frente de la Secretaría General del partido y podría seguir los pasos de Zaplana. Manuel Pizarro y Juan Costa no ocultan a nadie su total descontento con un Mariano Rajoy que ha decidido prescindir de ellos para cualquier cargo de responsabilidad. Álvarez Cascos, Mayor Oreja, Fraga Iribarne, Esperanza Aguirre o Ruiz-Gallardón también han hecho público su descontento con el rumbo que decidido tomar Mariano Rajoy. Incluso Aznar ha advertido que, si bien de momento tiene ‘la boca tapada’, también es cierto que tiene ‘los ojos como platos’.

Y no es para menos. El descontento general ha subido un grado más cuando se ha conocido que María San Gil ha rehusado firmar la ponencia política con la que el PP quiere definir lo que serán los próximos cuatro años de su acción política a nivel nacional.

Tiene especial significado que sea San Gil quien se niegue a firmar esa ponencia. Si alguien ejemplifica el alma del Partido Popular es ella, que ha dedicado (y arriesgado) su vida a luchar por la libertad en el País Vasco. Si San Gil no comulga con este nuevo PP que propone Mariano Rajoy es que algo va mal.

El resultado del 9-M debería haber dado paso a una dimisión de Mariano Rajoy. Hubiese sido la decisión más digna y lógica. Rajoy, sin embargo, ha decidido aferrarse al poder pese a su segunda derrota frente a Zapatero, y para ello parece dispuesto a sacrificar todo lo que es y lo que ha sido el PP.

San Gil ha dejado la ponencia al ver cuestionados los artículos referidos a la definición de España como nación, al Estatuto de Autonomía catalán y a la futura reforma del Estatuto vasco, al referéndum ilegal anunciado por Ibarretxe, a la lucha contra el terrorismo…

Se trata de temas en los que no debería haber duda alguna, pero parece que en el nuevo PP que propugna Mariano Rajoy no lo ven así. Quizá Rajoy cree que su discurso ha sido demasiado ultra. Estaría cayendo en la trampa. El PSOE de Zapatero es el partido más radical que ha gobernado España; oponerse a su dudoso proyecto no significa ser un partido ‘ultra’. Significa ser un partido responsable. Para radicales ya están PSOE, PNV, ERC, IU…

Si el PP ha sumado 500,000 nuevos votos es porque su firmeza ante Zapatero ha dado frutos. Si el PP no ha convencido a más gente es porque su comunicación suele ser bastante mediocre y porque Rajoy no era el mejor candidato. Pero eso no significa que el PP tenga que vender su proyecto y su historia política.

Los principios de gente como María San Gil son los que dan sentido al PP. Y el PP es un edificio frágil, compuesto de ideologías cercanas, pero diferentes. Cuando esos grandes principios dejan de ser defendidos, los votos se van. Y cuando los votos desaparecen, el edificio se viene abajo.

sábado 3 de mayo de 2008

Leopoldo

Se nos va Leopoldo Calvo-Sotelo, Presidente del Gobierno, líder político de la Transición Española y, además, Presidente Honorífico de mi Universidad, la Antonio de Nebrija. Tuve la suelte de conocerle hace escasos meses, y solo tengo elogios para su amabilidad y su simpatía.

Triste casualidad que su fallecimiento ocurra cuando conmemoramos el bicentenario del comienzo de la Guerra de la Independencia. Existe una continuidad histórica entre los españoles que murieron en aquel Mayo de 1808 y los políticos de la Transición, pues todos ellos lucharon por hacer de España un país libre en tiempos revueltos.

Se nos va un caballero, un Grande de España (por título, pero sobre todo por honores), un hombre de Estado que ayudó a que todos los españoles vivamos hoy en libertad. Valgan estas líneas de humilde pero honesto homenaje.

Doscientos años después

La España moderna nace en Mayo de 1808. Ahora que se cumplen doscientos años de los ‘fusilamientos’ que Goya inmortalizó, es importante destacar aquellos días como el génesis de lo que hoy es España.

Fue el coraje del pueblo español el que escribió nuestro destino. La formación de una verdadera conciencia nacional nace con la Guerra de la Independencia. Aquellos españoles defendieron España como algo más que un capricho o un valor sentimental, pues fueron los primeros en incorporar lo mejor de las ideas políticas francesas para la Constitución de 1812 y toda la obra de las Cortes de Cádiz.

No era aquella una España como la que tenemos hoy. Godoy, Carlos IV y Fernando VII parecían más preocupados por sus cuotas de poder que por continuar la línea reformista de Carlos III. Napoleón Bonaparte pescó en aguas revueltas, destronando por la fuerza a los Borbones días después del Motín de Aranjuez, que tumbó a Godoy. Fue el pueblo madrileño, sin más armas que su coraje, el que dio un golpe en la mesa y extendió por toda España una lucha de libertad. ‘Gloriosos castellanos’, que decía Felicia Hermans.

España como nación de ciudadanos libres e iguales no existe sin la Guerra de la Independencia. Fue el nacimiento de nuestro Estado moderno, un Estado por el que lucharon todos los españoles movidos por el deseo de pertenecer a un proyecto común. Son años especialmente importantes para el liberalismo, que ‘nace’ como expresión política en España durante estos años.

Casi un millón de españoles perdieron la vida en los años siguientes. A todos ellos van estas modestas líneas. Ellos son artífices de nuestra primera Constitución y los protagonistas de una preciosa y digna lucha. Concluyo con unas líneas de Ruiz-Gallardón en el diario EL MUNDO: ‘hay también otros 2 de Mayo más secretos y particulares que a diario nos invitan a levantarnos. El día que dejemos de sublevarnos contra la injusticia o la indiferencia, frente al sufrimiento y la desidia, no seremos Madrid’. No seremos Madrid. Ni España.

sábado 19 de abril de 2008

La 'guerra liberal'

Es triste, pero el ‘no me resigno’ de Esperanza Aguirre ha levantado ampollas en el Partido Popular. La Presidenta madrileña está jugando a no desvelar sus cartas en la cuestión sucesoria, pero tiene clara una cosa: lo más importante es hacer del PP un partido mucho más liberal y mucho menos conservador.

Esa combinación que Esperanza propone es la combinación ganadora de la derecha francesa, italiana, alemana, estadounidense... Ha quedado de sobra demostrado que las perspectivas de derecha conservadora ya no consiguen mayorías. Incluso en Polonia, país de fuertes tradiciones católicas, la derecha liberal ha desplazado a la derecha ultraconservadora que ha gobernado durante años.

Actualmente, el PP se define como un partido liberal... pero en la práctica, lo que tenemos es un híbrido. Un día, nos prometen un fabuloso programa de libertad económica; al día siguiente, el partido se manifiesta junto a la Iglesia contra el matrimonio homosexual. Esa indefinición ideológica empieza a pedir a gritos una solución.

En EEUU, Ronald Reagan fue capaz de agrupar en el Partido Republicano a todo tipo de familias políticas, desde los liberales a los neoconservadores. Sin embargo, Reagan les obligó a caminar en una dirección. No permitió que hubiese dos o tres partidos dentro de uno.

Ahora, en España, el PP debe asumir que su líder debe ser alguien con una ideología más clara que Mariano Rajoy. Sus propuestas liberales en unas materias chocan con sus posturas reaccionarias en otras. El fabuloso escritor y político Mario Vargas Llosa ya apuntó recientemente que, como liberal, se sentía más próximo a UPyD que al PP. También Manuel Fraga, fundador del partido, señalaba recientemente la importancia de asumir que la sociedad del S. XXI no es la misma que la del S. XX.

¿Hay verdadera voluntad de cambio en el Partido Popular? Depende. Que Rajoy adopte a Soraya Sáenz de Santamaría como número dos podría indicar que sí... pero no olvidemos que el propio Rajoy es el primero que debería dar ejemplo y no presentarse a la Presidencia del partido.

El líder compostelano puede conseguir en el Congreso de Junio algo muy gallego y hasta maquiavélico: hacer que todo cambie... para seguir igual. Y eso no es bueno para el partido. Como ha dicho Álvarez Cascos recientemente, el partido debe empezar a ‘llamar a las victorias, victorias... y a las derrotas, derrotas’. El 9-M, Rajoy consiguió 500,000 votos más, pero fue derrotado. Derrotado por segunda vez.

Rajoy cuenta con el apoyo del PP andaluz (el mismo PP que se encarga de cosechar derrota tras derrota frente al PSOE desde hace décadas) y con el de numerosos otros ‘barones’ regionales, como Valcárcel o Camps. Ante tales apoyos, Esperanza no lo tiene nada fácil de cara a una posible candidatura a la Presidencia del PP.

Espero que la ‘guerra liberal’ que ha abierto Esperanza Aguirre tenga el resultado que debe tener. Hace poco, apunté a Francisco Camps como el candidato idóneo para el futuro, pero no tanto por ideología, sino porque Esperanza tiene demasiados obstáculos en el camino. Si Rajoy, Camps, Esperanza y cualquier otro partiesen en igualdad de condiciones, tengo muy claro que debería ser Aguirre la encargada de modernizar al PP. Y, aunque no lo consiga desde la Presidencia, esperemos que su muy buena gestión en la Comunidad de Madrid y su llamada a dar la ‘batalla ideológica’ frente al PSOE de Zapatero sirva para que, sea quien sea el candidato en 2012, tenga claro que el PP debe seguir de manera más recta el mejor camino posible: el del liberalismo.

miércoles 16 de abril de 2008

Il Cavaliere

A Berlusconi nunca le han faltado los críticos. Muchos jamás le perdonarán su biografía: ‘un empresario que empezó como animador de cruceros no puede presidir un país’, dirán. Otros, como el prestigioso The Economist, se centrarán en denunciar los numerosos conflictos de interés que surgen cuando el hombre más poderoso del país se convierte, además, en Presidente del mismo. Además, no faltará quien critique su falta de diplomacia y de seriedad.

Berlusconi, eso sí, ha conseguido algo que el Partido Popular español no consigue desde hace ocho años: generar un ambiente de ilusión entorno a un proyecto político. La fórmula política se llama ‘Pueblo de la Libertad’, y se simplifica en dos palabras: ‘Berlusconi Presidente’. No importa mucho que el PdL aglutine a casi quince formaciones políticas, ni que una de ellas sea la Liga Norte, un partido federalista y especialmente duro en temas como la inmigración. El caso es que ese ‘Pueblo de la Libertad’ ha gustado a los italianos, y Berlusconi ha sido capaz de vender el pasado como el futuro: ya ha presidido Italia en dos ocasiones, pero en medio de una gravísima crisis política, Berlusconi vuelve al poder, y con 71 años nada más.

¿Qué tiene Berlusconi y su PdL que no tenga el PP de Mariano Rajoy? Entre otras cosas, ha sabido adaptarse a la ‘videopolítica’ del S. XXI. Hoy en día, el votante elige más a una persona que a una ideología, dándole más importancia al eslogan que al mensaje. En ese contexto, Berlusconi sabe moverse y Rajoy no. ‘Il Cavaliere’ es un torrente de atractivo mediático que Rajoy nunca será.

Además, la comunicación del PdL ha sido efectiva y atractiva, por lo que ha sido capaz de transmitir a los italianos un escenario en el que los malos son la izquierda (causante del ‘destrozo’) y los buenos son la derecha (encargados de solucionar los problemas del país).

En España, el PP no lo tenía tan difícil. Zapatero no ha gestionado bien la economía, la inmigración, la lucha antiterrorista, la educación… pero ha sido capaz de presentar las elecciones haciendo oposición de la oposición: el eslogan del PSC venía a decir que ‘si no nos votan, vuelven los malos’ y lo ilustraba con una imagen casi sacada de Reservoir Dogs, de Quentin Tarantino.

Por tanto, Berlusconi debe servirle al PP como ejemplo para asumir que un triunfo en 2012 no se conseguirá sin un cambio de rumbo para el que me atrevo a proponer a Francisco Camps como el líder mejor preparado. Camps es mediático, no está ‘contaminado’ por la lucha Gallardón-Aguirre, tiene el apoyo de numerosos sectores del partido y, como demuestran sus resultados en la Comunidad Valenciana, sabe como conseguir amplias mayorías. Al PP le hace falta un ‘cavaliere’ si no quiere pasarse el resto de sus días en la oposición.

sábado 12 de abril de 2008

El futuro del PP

‘No me resigno a que el Partido Popular no dé las batallas ideológicas (…), a que los gobiernos del Partido Popular sean una excepción en la democracia española’

Esto decía Esperanza Aguirre en el Foro ABC hace unos días. No puedo estar más de acuerdo con ella: si el PP quiere recuperar el poder en 2012, debe empezar a ganárselo desde hoy mismo.

Así las cosas, el PP debe asumir el desgaste de su cúpula directiva. Acebes y Zaplana han sido víctimas de un auténtico linchamiento por parte de los medios de comunicación afines al PSOE, y el éxito de dicha estrategia hace que sean dos políticos que, pese a su bagaje y preparación, son totalmente inútiles para captar nuevos votos. La ‘política del espectáculo’ ha sustituido el mensaje y la gestión por el marketing y la videopolítica, y en este nuevo contexto, Acebes y Zaplana están fuera de juego.

También Mariano Rajoy es un líder bastante desgastado ante la opinión pública. En las últimas semanas, recibe el apoyo de la Cadena SER o El País como reacción a las informaciones que insinúan una posible candidatura de Esperanza Aguirre a la Presidencia del PP… pero ese apoyo se va a esfumar en 2012, y entonces Rajoy volverá a ser dibujado como un retrógado, un inmovilista…

¿Qué debe hacer, entonces, Rajoy? Por un lado, podría ahondar en la estrategia de confrontación política de los últimos años. Por otro, podría optar por una oposición de tono más amable. Escoja uno u otro camino, lo importante es que Rajoy sea capaz de encabezar un partido moderno y liberal, que genere entusiasmo entre los votantes.

El futuro del PP también pasa por mejorar su implantación territorial, demasiado irregular como para ser alternativa de Gobierno. En el PP no pueden depender de los votos de la Comunidad Valenciana, Castilla y León y Madrid. Perdidos los feudos de Galicia y Baleares, el PP debe conseguir dar el vuelco electoral en comunidades como Andalucía, Extremadura o Castilla-La Mancha, pero, lo más importante de todo, debe también ser capaz de conseguir una representación digna en el País Vasco y Cataluña, donde no es más que una fuerza marginal. Si el PP quiere conseguir la victoria en 2012, debe mejorar sus resultados en el País Vasco, Andalucía y Cataluña, porque la fortaleza del PSOE en estas Comunidades es la que ha permitido que Zapatero siga presidiendo el país pese a los buenos resultados de los populares.

También es muy importante para el futuro del PP que sus nuevos dirigentes sean personas capaces de convencer, de sumar apoyos y votantes para el partido. Jóvenes parlamentarios como Gustavo de Arístegui, Juan Costa, González Pons, Soraya Sáenz de Santamaría, Cayetana Álvarez de Toledo, Jorge Moragas… Ellos son el futuro del PP, no Acebes, Zaplana, Arias-Cañete y Pujalte. El Gobierno de Zapatero se va a componer de algunos de los peores ministros de la democracia, como son Miguel Ángel Moratinos en Exteriores, Fernández Bermejo en Justicia, Carmen Chacón en Defensa, Bernat Soria en Sanidad, Mercedes Cabrera en Educación o Magdalena Álvarez en Fomento. Pero deben ser caras nuevas las que le saquen los colores al Gobierno, sea en el parlamento o en los medios de comunicación.

La elección de Soraya Sáenz de Santamaría como Portavoz del PP en el Congreso suena un poco precipitada, pues González Pons parece más preparado para tal responsabilidad. Pero el PP debe arriesgarse, debe cambiar, debe optar por la renovación. Y si la duda es nombrar a Soraya o a Pons, entonces el PP va por el buen camino.

Así las cosas, el PP se enfrenta a cuatro años en los que se hablará de territorialidad, economía, inmigración, trabajo y terrorismo. Sus dirigentes deberán ser claros y dejar atrás las dudas y los complejos que han hecho del PP un partido que genera rechazo. El propio Manuel Fraga alertaba recientemente a sus compañeros de formación sobre la necesidad de adaptarse a una sociedad nueva.

El espíritu de los populares debe ser el de Esperanza Aguirre y su ‘no me resigno’. Una victoria en 2012 se empieza a conseguir en 2008. El futuro Congreso del partido será vital para apuntar en qué dirección se va a mover el PP en los próximos cuatro años. Por el bien del PP, pero sobre todo, de la democracia española, esperemos que el proceso se complete con éxito.

viernes 28 de marzo de 2008

Fitna: el islamofascismo al descubierto

Quiero ofrecerle a los lectores de este sitio web el interesante y polémico documental del parlamentario holandés Geert Wilders 'Fitna', que trata sobre el terrorismo islamofascista. Disponible en inglés.

http://www.liveleak.com/view?i=7d9_1206624103

Ya hemos hablado sobre este asunto en España Liberal, pero siempre viene bien recordar que quienes proponen un proyecto totalitario y terrorista no deben ser bienvenidos en el mundo libre. En el nombre del multiculturalismo no vale practicar el terror. Disfrutenlo.

miércoles 12 de marzo de 2008

Retos de futuro

Desde hace ya demasiado tiempo, las Elecciones Generales no las gana ni el PSOE ni el PP: los grandes triunfadores son los partidos separatistas. Esto viene dándose desde la Transición, pero desde mediados de los años 90 la situación se ha agravado. Sólo la mayoría absoluta de José María Aznar en el año 2000 ha detenido esta tendencia.

Las grandes fuerzas nacionalistas (CiU, ERC y PNV) se benefician de una Ley Electoral injusta que permite, por ejemplo, que UPyD tenga un diputado por el mismo número de votos por el que el PNV obtiene seis.

El diario El País presentaba recientemente un trabajo estadístico encaminado a demostrar cuál sería el reparto de escaños en nuestro país de haber un sistema proporcional razonable. Así las cosas, el PSOE tendría 160 asientos, y no 169; el PP se quedaría en 147, y no 153; IU subiría a 14 escaños, y no sus solitarios dos asientos actuales; Rosa Díez tendría 4 escaños y no uno sólo…

Al margen de la injusticia del sistema, es más que probable que Zapatero apoye su segundo Gobierno en PNV y/o CiU, si bien hay medios que apuntan a un acuerdo con IU y BNG. Sea como fuere, el Gobierno tiene por delante importantes retos de futuro que no puede obviar.

La economía es uno de ellos. En los últimos meses hemos escuchado numerosas predicciones negativas de futuro, confirmadas por preocupantes datos de desempleo e inflación, dos importantes indicadores que apuntan en mala dirección. España, además, deberá afrontar la fuerte crisis del sector inmobiliario, hasta hace poco motor de la economía española, pero que ahora atraviese un momento crítico. Zapatero ha anunciado que devolverá 400 euros a algunas rentas, pero esta medida sólo se aplicará en Junio de este año. ¿Qué hay de los próximos cuatro? ¿Seguirá aumentando la presión fiscal? ¿Qué tiene pensado hacer Zapatero?

También la política territorial será un tema importante. El Estatuto de Cataluña sigue ‘congelado’, pero el Tribunal Constitucional tendrá que pronunciarse tarde o temprano. El hundimiento de ERC y la pérdida de votos del PNV llevan a pensar que la política territorial del PSOE va a ser mucho más razonable durante los próximos años. Esa sería una gran noticia. No olvidemos, además, que Ibarretxe tiene prevista una consulta previa a una hipotética secesión para Octubre de este año… ¿Qué va a hacer el Gobierno?

También la lucha antiterrorista será un tema caliente, pero el cambio de rumbo del PSOE en los últimos meses, con detenciones de miembros de ETA e ilegalizaciones de ANV y PCTV, también indica un cambio de rumbo. Sin embargo, en esta materia Zapatero no tiene ya credibilidad alguna. Si no anula la resolución parlamentaria que autorizó legalmente las negociaciones con ETA y vuelve al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, Zapatero seguirá dando palos de ciego en la lucha contra los asesinos.

La inmigración y sus efectos sobre el sistema de protección social es otro importante reto para los próximos años. Rajoy ha denunciado la falta de control del fenómeno, y lo cierto es que España es ya el segundo país que más inmigrantes recibe tras EEUU. Veamos cual es la política de Zapatero.

Otros temas como la Educación y las nuevas tecnologías merecerían más importancia en esta legislatura, pero es muy probable que en estos dos campos, el programa de Zapatero se limite a implantar la asignatura de Educación para la Ciudadanía y aplicándole a los españoles el principio de ‘presunción de culpabilidad’ para cobrar el ‘canon digital’.

Lo deseable es que estos asuntos se aborden de acuerdo con el PP en lo básico. Al fin y al cabo, Rajoy ha recibido un fuerte aumento de votos (más de 400,000) y ha neutralizado la ventaja que podrían haberle otorgado al PSOE el hundimiento electoral de IU y ERC. En las próximas semanas espero poder analizar con más calma el resultado electoral, aún pendiente de dos escaños que podrían perder CiU y PSE-PSOE para ir a parar al PP. También espero poder abordar con calma los posibles caminos para el Partido Popular tras estas Elecciones. Un saludo a todos.

viernes 7 de marzo de 2008

9-M

De manera abrupta, con la triste noticia del nuevo atentado de la banda terrorista ETA, concluye una aburrida campaña electoral. Oficialmente, han sido quince días; a efectos reales, desde Septiembre.

Lo peor de esta campaña ha sido la definitiva subordinación del mensaje político al eslogan y el marketing electoral. Ya no valen las ideas ni los proyectos. El PSOE no vende gestión, sino que habla de ‘Motivos para creer’ o de ‘Defender la alegría’, un discurso casi místico. El PP, por su parte, tampoco ha ofrecido un mensaje muy profundo, y se ha mostrado demasiado ‘plano’ y ambiguo en temas como la reforma de la Educación, el Trasvase del Ebro o el cambio de la Ley Electoral. Además, las referencias de los dos grandes partidos a las cuestiones importantes de política internacional han sido escasas, casi nulas. Tampoco Rajoy ha rentabilizado el grave error de la aprobación del canon digital, perdiendo así una enorme oportunidad de aumentar sus votos entre los jóvenes.

Además de acentuarse el ‘marketing’ y decaer el mensaje inteligente, esta campaña ha acentuado el bipartidismo, la polarización política que tan difícil le pone las cosas a la Izquierda Unida de Llamazares. Eso sí, IU es víctima de sus propios errores: se ha convertido en un partido servil, sumiso ante el PSOE y los nacionalistas. Quien predicó el ‘voto útil’ ahora es su mayor víctima.

La nota más positiva de estos últimos tiempos es la aparición de Unión, Progreso y Democracia (UPyD), que lidera Rosa Díez. Espero y deseo que consiga un buen resultado este Domingo 9. Eso sí, para poder valorar sus resultados conviene recordar que UPyD se ha enfrentado al boicot de todas las entidades bancarias de peso en España, numerosos grupos radicales de ultraizquierda que intentado evitar algunos de sus actos, rectores como Carlos Berzosa (Universidad Complutense) y medios como El País y la Cadena SER que han intentado impedir que su mensaje llegase a los españoles…

Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía también ha decidido presentarse en estas Elecciones Generales, pero su proyecto resulta un tanto ‘amateur’ frente al de UPyD: los dos son partidos anti-nacionalistas y que buscan achicar la distancia entre el mensaje político y los problemas de las personas, pero UPyD aporta importantes ideas para la política institucional (reforma constitucional, reforma de la ley electoral…) y se compone de importantes nombres (desde candidatos como la propia Rosa Díez a intelectuales como mi admirado Mario Vargas Llosa).

Por último, los nacionalistas han ofrecido más de lo mismo. Desde la Transición, han conseguido todo lo que han querido, y el bipartidismo político obligará a PP o PSOE a girarse hacia los separatistas para formar Gobierno tras el 9-M.

En España Liberal, predecimos una corta victoria socialista. Predecimos también un sólido resultado del Partido Popular, insuficiente para superar al PSOE pero suficiente para confirmar la línea que ha marcado Mariano Rajoy desde 2004. Es probable que IU aumente su resultado, pero su estrategia de diferenciación frente al PSOE ha llegado demasiado tarde. Entre los nacionalistas, la gran duda es cuántos apoyos perderá ERC, y también será interesante comparar los resultados en Cataluña (donde CiU y PSC quieren medir fuerzas de cara a las futuras elecciones de la región).

Por supuesto, el 9-M también se celebran elecciones en Andalucía, pero aquí la calidad democrática es tan baja que solo se puede hablar de ‘votaciones’. Es tal el grado de manipulación mediática y clientelismo que maneja Manuel Chaves que es totalmente improbable que se imponga la lógica y sea derrotado. Esperemos, por lo menos, que Javier Arenas consiga un buen resultado.

viernes 22 de febrero de 2008

San Gil, Nadal y Díez: 'ejemplo de crispación'

Aunque la propaganda socialista insiste en que el Partido Popular sólo aporta ‘crispación’ a la vida política, lo cierto es que el socialismo español puede y debe ser identificado como el verdadero artífice de la conflictividad política y social que vivimos desde 2004.

La consecuencia de un Gobierno escorado a la ultraizquierda es la radicalización de las bases políticas. Así lo demuestran los recientes intentos de agresión sufridos por tres destacadas dirigentes políticas (María San Gil, Dolors Nadal y Rosa Díez).

El silencio informativo ha condenado a Rosa Díez y su interesante UPyD a un estatus de anonimato que hace que su opción se convierta más en un proyecto ilustrado que en un partido de grandes números. Recientemente, Rosa abandonó su injusto entierro mediático para aparecer en los titulares rodeada de exaltados. ¿Su pecado? Se disponía a dar una conferencia en una Universidad madrileña, al igual que San Gil en Santiago de Compostela o Nadal en Barcelona.

Si bien hay quien habla de Marzo de 2004 como el comienzo de este clima de enfrentamiento, debemos tener en cuenta que desde sus años en la oposición, Rodríguez Zapatero y el imperio mediático que soporta al PSOE apostaron por una oposición especialmente dura, como demuestran sus campañas de agitación y demagogia tras la catástrofe del Prestige o la intervención militar en Irak.

Por tanto, lo sucedido desde el convulso mes de Marzo de 2004 hasta estas Elecciones Generales era previsible. Zapatero ha propiciado un clima de enfrentamiento que se puede y se debe vincular directamente con estos deleznables ataques a la libertad de expresión que han sufrido las dirigentes antes citadas.

La tibieza gubernamental ante este tipo de agresiones no es sino una muestra más de que este Gobierno se mueve mejor en aguas revueltas. Zapatero prefiere la ‘tensión’ y el ‘dramatismo’ (como le reconocía recientemente a su portavoz no oficial, Iñaki Gabilondo), porque sabe que en condiciones de moderación y democracia, su discurso radical revestido de ‘buenismo’ se cae por su propio peso.

Por si en el PSOE y en su órbita radical aún no lo tienen claro, los malos son los enemigos de la libertad, los que atacan contra ella. Si pensamos en las Elecciones, es lógico tener miedo cuando un partido como UPyD entierra el socialismo rancio y radical y aboga por una auténtica regeneración democrática. También con la mente en los comicios, es normal tenerle miedo al discurso anti-separatista y antiterrorista de San Gil y Nadal. Pero hay ocasiones en las que, por encima de cualquier interés, están la libertad y los principios. Y si el PSOE no condena este tipo de actos, se está convirtiendo en cómplice.

Quiero cerrar con las declaraciones de Rosa Díez tras el intento de agresión. Son palabras que uno espera que algún día compartan todos los partidos políticos, y no sólo algunos:

‘Una democracia está en riesgo cuando la oposición es la que tiene que ir protegida’.

miércoles 20 de febrero de 2008

Islam y 'multiculturalismo'

Occidente vive en el relativismo y el miedo desde los ataques del 11-S en Nueva York. El miedo al terror islamofascista nos ha llevado a adoptar el discurso políticamente correcto del ‘multiculturalismo’. Defendemos que es tan válida la cultura occidental como la islámica. Y no es así.

Un ejemplo. Tomemos la polémica creada por el uso del ‘burka’ en la escuela. El Islam defenderá que prohibirlo supone un atropello a la libertad, que discrimina por motivos religiosos. No nos dejemos engañar: nuestra cultura lleva siglos luchando por la igualdad entre el hombre y la mujer. ¿Vamos a aceptar que una mujer sea discriminada ‘en nombre de Alá’?

Otro ejemplo. La cultura del Islam defiende la mutilación genital, la discriminación de la mujer y la ‘guerra santa’, al tiempo que se opone a la separación Iglesia-Estado. ¿Realmente es tan intolerante defender lo contrario?

Hemos adoptado un doble discurso que se mueve entre la hipocresía y la necedad más absolutas. Pregonamos la no discriminación de la mujer (cayendo incluso en el ridículo de la ‘discriminación positiva’), pero miramos hacia otro lado cuando se trata de un ‘burka’. Defendemos la necesidad de luchar contra la homofobia, pero hacemos oídos sordos cuando se nos habla de las ejecuciones de homosexuales practicadas en países islámicos.

Que el ‘multiculturalismo’ no nos engañe. Creo que merece la pena luchar por nuestra cultura y nuestros valores. Esta mezcla de relativismo, hipocresía y miedo nos hace ser cada día más débiles. Nos enfrentamos a una cultura expansionista por naturaleza. El Islam no persigue la ‘convivencia’ ni el ‘multiculturalismo’. No caigamos en el error de pensar lo contrario.

domingo 10 de febrero de 2008

La perversión del lenguaje

El problema de Z es que sigue empeñado en ser amigo de los asesinos de ETA. Cada vez que el Presidente del Gobierno habla del fin de la violencia, reduce extorsión, chantaje, destrozos materiales y, por supuesto muerte, a ‘violencia’. No dice terrorismo: dice ‘violencia’.

Del mismo modo, cuando negocia políticamente con ETA y permite su entrada en las instituciones (es decir, su reconocimiento político y la financiación millonaria que han recibido ANV y PCTV), Z se empeña en hablar de proceso de paz, pero se le olvida una cosa: para que haya ‘paz’ tiene que haber 'guerra'. En España lo que hay es millones de personas viviendo en libertad. Y cuando los asesinos deciden perseguir sus vidas y acabar con sus libertades, no hay 'guerra', sino terrorismo, y cuando no hay 'guerra', no cabe hablar de ‘paz’.

Cada vez que usamos el término abertzale, estamos diciendo ‘patriota vasco’. Y se me ocurren muchos ‘abertzales’ de verdad: María San Gil, Nicolás Redondo, Mikel Buesa, Regina Otaola… A ellos debería denominar ese término, no a los asesinos de la capucha.

También, cada vez que decimos Euskadi, aceptamos el discurso panvasquista de ETA y los nacionalistas, porque Euskadi no es el País Vasco: es el País Vasco más Navarra y otros territorios. Lo mismo ocurre con el término Euskal Herria.

El otro día escuché a Iñaqui Gabilondo hacer comparativas numéricas sobre las víctimas de ETA y Al Qaeda en España. Al margen de lo necio que resulta, es triste que un vasco reduzca la tragedia del terrorismo de ETA a la muerte, porque Gabilondo debería saber mejor que nadie que ETA no sólo mata, sino que extorsiona a diario las vidas de miles de personas. ¿Es que Gabilondo ignora que hay más de medio millón de exiliados vascos repartidos por el resto de España, por Europa y por América? ¿O es que no conviene decir, aunque sólo sea una vez, la verdad, aunque eso suponga dañar al Partido?

No es está una cuestión menor. La batalla del lenguaje es fundamental en terrorismo, porque a un asesino se le derrota con la palabra y la ley, y nunca con la complacencia. Dice Natan Sharansky que la falta de claridad moral ha afectado irremediablemente a cualquier esfuerzo por la paz y la seguridad en el mundo. Y lo que resulta de esa falta de moral y de principios es la ‘sociedad del miedo’. No creo que sea eso lo que deseamos los españoles.

domingo 20 de enero de 2008

Maura, sí

Recientemente, la Fundación FAES celebraba una serie de conferencias dedicadas al muy destacado político mallorquín Antonio Maura, una fantástica iniciativa que ha servido para homenajear a uno de los grandes dirigentes españoles del S. XX.

Antonio Maura inició su andadura política cercano al regeneracionismo y al liberalismo. Ocupó cargos de relevancia en el Congreso desde 1886 (año en que fue elegido Vicepresidente) a 1922 (cuando preside su último Gobierno), presidiendo la nación en cinco ocasiones hasta abandonar, en 1923, la política activa desencantado con la Dictadura de Miguel Primo de Rivera y el respaldo del monarca Alfonso XIII a ésta.

Maura fue un reformista que luchó por cambiar la situación de una España atascada tras la crisis de 1898. Luchó contra el clientelismo político con toda su fuerza, con sus proyectos de ‘saneamiento’ de los procesos electorales, que buscaban una movilización política definitiva de los españoles. Hoy, su figura se ve marginada a un segundo plano. Maura ejerció políticas perfectas en un contexto imperfecto: su regeneracionismo, su reformismo y su liberalismo chocaba con la corrupción de la Restauración y el izquierdismo radical de la época.

Es justo recordar su figura y sus logros. Maura impulsó las primeras redes de protección social y de asistencia (génesis de la actual Seguridad Social), luchó con firmeza por mantener el orden público (ante el terrorismo de la izquierda radical y del anarquismo), promovió importantes avances en los derechos de las mujeres, firmó las primeras leyes de prohibición del trabajo infantil… Su política educativa y cultural también es digna de mención: promovió la creación de cuerpos nacionales de docencia, institutos y universidades públicas. En definitiva, luchó por modernizar y mejorar España. Y lo hizo siempre desde la fuerza de los principios, esa misma que hoy en día escasea en la Europa del relativismo.

En vida, Antonio Maura sufrió todo tipo de ataques. Los movimientos anti-sistema y el socialismo radical encontraron en él al primer gobernante que no estaba dispuesto a permitir que se coartase la libertad de los españoles y se vulnerasen la ley y el orden público, y eso no era bueno. Así empezó el acoso a Maura, que tenía como argumento estrella la frase ‘¡Maura, no!’. Frente a esa agitación, Maura no creía, como sí defienden los apóstoles del pensamiento ‘buenista’, en las políticas de negociación o de apaciguamiento. Tenía claro que, quien no ejerciese sus libertades dentro del ordenamiento jurídico, debía ser castigado.

Sus políticas no sólo fueron firmes, sino que también fueron increíblemente avanzadas para su época. En sus diferentes gobiernos, Antonio Maura navegó con determinación hacia una democracia de calidad. Como dijo José María Aznar en estas jornadas, lo que los españoles nos dimos en 1978 con nuestra Constitución fue ‘lo que a Maura se le impidió construir: un régimen democrático de auténtica igualdad bajo una Constitución (…) que garantiza la igualdad (…) de todos los españoles’. Es curioso observar que tanto Maura como Aznar sufrieron el mismo tratamiento mediático desde los medios izquierdistas: no fueron criticados, sino directamente linchados.

Maura murió en Torrelodones en 1925, enfrentado con Alfonso XIII por su apoyo a la Dictadura de Primo de Rivera. Había luchado toda su vida por una participación democrática real, ajena al clientelismo, el caciquismo y la corrupción. Agotados sus mejores años en política, se volvió a recurrir a él cada vez que la nación necesitaba salir de una crisis (el famoso ‘Llamemos a Maura’). Su obra política es un ejemplo de firmeza y de principios que merece ser recordada por todos los españoles.

viernes 18 de enero de 2008

El 'nuevo intervencionismo'

Históricamente, la izquierda ha practicado una obsesión enfermiza por el intervencionismo económico. Hace sólo unos días comentábamos aquí la necesidad de poner en marcha una reforma fiscal de calado para que España adapte su economía (en términos macroeconómicos y macroeconómicos) al mundo del S. XXI.

Sin embargo, también existen otras formas de intervencionismo, entendiendo por intervencionista cualquier acción del Estado que coarte las libertades básicas.
La diferencia ahora es que este ‘nuevo intervencionismo’ no se mide en términos económicos: es un intervencionismo moral.

Recientemente leíamos en el diario EL MUNDO que el borrador del programa electoral del PSOE incluye lo que se ha dado en llamar ‘Observatorio de la laicidad’, cuyo objetivo sería vigilar ‘activamente la separación entre Iglesia y Estado’. Además, y también hace escasos días, el dinosaurio político y genocida Santiago Carrillo ‘felicitaba’ al Rey de España en TVE con motivo de su 70º cumpleaños, destacando además ‘la España laica’ que consagra la Constitución de 1978.

Valen estos dos ejemplos para evidenciar esta nueva forma de intervenir en las libertades que practica la izquierda. El PSOE, IU, ERC… demuestran día tras día que aún no han comprendido la diferencia entre ‘aconfesional’ y ‘laico’. Intentando imponer el laicismo, lo que se está haciendo es convertir un Estado ‘aconfesional’ en un Estado ‘confesional’. En otras palabras: se impone una moral a otra, olvidando por completo la libertad individual de todas las personas.

En el Estado ‘aconfesional’, como es el nuestro desde que los españoles votaron la Carta Magna, se respeta la existencia de todo tipo de cultos; con el Estado ‘laico’ estamos imponiendo el agnosticismo y/o el ateísmo, con lo que el Estado, para empezar, deja de ser laico (por paradójico que suene), ya que pasa de proteger la libertad religiosa de todos los españoles a declararles ciudadanos de un Estado con una moral oficial (la moral ‘laica’). En vez de proteger libertades fundamentales, pasamos a predicar la oficialidad y superioridad de unas creencias sobre otras. No se trata, pues, de enfrentar una creencia con otra, porque eso no es democracia.

No estaría nada mal que la izquierda española aprendiese por fin que si no se respetan las libertades de las personas caemos en la tiranía. Silenciar al disidente es una práctica demasiado extendida, por desgracia, entre radicales como el aún Presidente Zapatero y la plana mayor de su partido. No se trata de ser cristiano, judío o musulmán. Se trata de respetarnos entre nosotros, algo que no hacen quienes son, paradójicamente, los padres de ese fracaso esperpéntico llamado ‘Alianza de civilizaciones’. Los dirigentes de una nación no pueden olvidar que, en el momento en que olvidan sus límites y hacen uso de su poder para limitar libertades, estarán cayendo en la tiranía y el totalitarismo.

Por eso es necesario que la radical izquierda española aprenda la diferencia entre ‘aconfesional’ y ‘laico’. Yo mismo me ofrezco a explicárselo cuantas veces haga falta.

domingo 13 de enero de 2008

Reforma fiscal: justa y necesaria

La izquierda ha basado, históricamente, su existencia en una especie de vasallaje colectivo, en el que los derechos colectivos pesan más que los individuales. Por este motivo, el PSOE defiende el actual sistema fiscal y desacredita cualquier propuesta de reforma. En cierto modo, es comprensible: el día que se acaba el ‘vasallaje’ se acaba el invento.

Pero vayamos por partes. Rodríguez Zapatero tacha de irreales las propuestas fiscales del principal (y casi único) partido de la oposición. He ahí el primer fallo: un sistema fiscal no ha de ser más o menos realista, sino que debe ser justo. Una reforma fiscal exige, ante todo, seriedad. Si un Presidente del Gobierno valora estas medidas según le parezcan más o menos realistas y no según sean o no justas y necesarias, entonces tenemos un problema.

El mejor ejemplo de las situaciones injustas que genera el vigente sistema fiscal es el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Su naturaleza es tan necia que supone, que, en el caso del fallecimiento de un familiar, el Estado recibe parte de su herencia. Cual mafioso siciliano. Un robo en toda regla.

La supresión del Impuesto de Patrimonio o la reforma del Impuesto de Sociedades, así como la rebaja del excesivo IRPF, son prioridades máximas para cualquier gobernante futuro en España, como también lo es la centralización y unificación de las políticas fiscales: no es justo para un gallego que, por estar gobernado por el PSOE y sus socios nacionalistas, tenga que pagar impuesto que un madrileño, por estar gobernado por Esperanza Aguirre, no paga. Una nueva consecuencia negativa de la descentralización política de nuestra nación.

Pero esto no es todo. Cómo olvidar esa última gran ‘medida social’ del Gobierno del PSOE: el ‘canon digital’. La palabra ‘canon’ aquí sustituye a la palabra ‘impuesto’ porque su aprobación es tan vergonzosa que ni el PSOE de Z se atreve a llamarlo por su nombre. Esta lindeza rompe con el ‘buenismo’ de Zapatero (ese que defiende que se puede dialogar con cualquiera, incluida ETA o los Estados totalitarios de Oriente) y asume ahora que todas las personas que adquieren un soporte digital (CD, DVD…) lo hacen para violar derechos de autor. Y, peor aún, su beneficiario es una empresa privada (la SGAE) que, además, sólo agrupa a algunos autores, y en ningún caso a todos. Una SGAE que, por cierto, coopera económicamente con la Asociación de Jueces para la Democracia.

Aquí entran también otras leyes intervencionistas que afectan a la fiscalidad de las empresas. El ejemplo más cercano a los medios es la actual Ley del Cine. En ella se obliga a las televisiones privadas a destinar un porcentaje del 5% de sus presupuestos a la producción de cine español, al tiempo que se obliga a los exhibidores de cine a proyectar un porcentaje mínimo de películas españolas en sus salas. En ambos cambos, la inconstitucionalidad está a la orden del día.

Por tanto, tenemos razones de peso para exigir al Gobierno una reforma fiscal de gran alcance, pero tenemos más razones aún para defender que esta práctica será beneficiosa para todos los españoles. El mejor ejemplo es Madrid o la Comunidad Valenciana. Las políticas liberales en la economía que han seguido Esperanza Aguirre y Francisco Camps ha ayudado a que las personas tengan mucho más dinero en sus bolsillos, dinero que podrán invertir en bienestar, lo que repercute en los impuestos indirectos y beneficia a todos: el Estado seguirá teniendo los ingresos necesarios, y las personas dejarán de estar bajo una presión fiscal insostenible y podrán mejorar su calidad de vida.

miércoles 19 de diciembre de 2007

Los problemas de la Educación en España: retos de futuro

Un mundo cada vez más global requiere preparación y conocimientos. Eso hace que lo más importante y valioso que tiene un país para afrontar los retos del futuro sea su capital humano.

No es casualidad que el Ministerio de Educación (entonces Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes) se crease a finales del S. XIX, durante la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena. La crisis nacional iniciada con la pérdida de las colonias exigía mirar al futuro. Y entonces se comprendió por primera vez que un futuro exitoso exige antes una educación a la altura del éxito que deseamos.

Ahora, en pleno S. XXI, los retos de la mundialización vuelven a exigir seriedad en este terreno. Hasta ahora, la política educativa de los gobiernos de nuestra joven democracia ha dejado mucho que desear. Ese fracaso continuado fue sostenible antes: ahora ya no. El nuevo siglo exige la reacción de todos los países que no quieran perder el tren del progreso y el bienestar.

El problema es que España arrastra tal cantidad de leyes y decretos inútiles en este aspecto que hacer una reforma educativa de verdad es, cuando menos, complejo. Pero ¿qué falla realmente en nuestros colegios, institutos y universidades? A continuación me propongo analizar algunos de los problemas de nuestro sistema, por encima de los complejos políticos que muchos tienen a la hora de hablar de educación.

El principal obstáculo es la descentralización de la educación. Las excesivas competencias de las comunidades autónomas en este aspecto permiten la existencia de diecisiete sistemas educativos diferentes. Esta absurda situación fomenta las desigualdades entre las regiones españolas, rompiendo principios básicos de igualdad de oportunidades y solidaridad que recoge la Carta Magna (y de paso, cualquiera con un poco de sentido común).

Es necesario que existan sólo dos sistemas: uno pensado para las comunidades en las que sólo se hable castellano y otro para aquellas en la que exista otra lengua oficial (Galicia, Baleares, Cataluña, Cataluña y la Comunidad Valenciana).

Las asignaturas que estudiase un alumno de Cáceres deberían ser las mismas que un alumno de Bilbao. Así, la única diferencia radicaría en que los alumnos de las comunidades antes citadas estudiarían la mitad de sus asignaturas en castellano y la otra mitad en las lenguas cooficiales de su región.

También es importante introducir de manera definitiva el inglés en la escuela española. Programas de intercambio, muchas más horas de clase, asignaturas troncales impartidas en inglés… Todo es bueno para sacar a España de su atraso en el ‘segundo idioma’. Incluso debería regularse, de alguna manera, la presencia de un segundo idioma extranjero en los estudios (francés, alemán...).

Importante es, también, entender de una vez que si el Estado financia la educación pública y autoriza la privada adquiere el derecho a controlar su eficacia. Ello se debe hacer con pruebas finales a la conclusión de los grandes ciclos. En el ecuador de la Secundaria (entre 2º y 3º de ESO), a las puertas del Bachillerato (a la conclusión de 4º de ESO) y al final del mismo (después de 2º de Bachillerato), el Estado puede y debe evaluar a todos los alumnos españoles. El concepto de la ‘reválida’ que tanto asusta a algunos es la única manera de asegurar que los mínimos necesarios para progresar en los ciclos educativos se cumplen en todas partes. Si un alumno está capacitado para pasar de curso porque ha adquirido los conocimientos exigidos, no debería tener problema en demostrárselo al Estado (teniendo, en caso de resultados extraordinarios, compensaciones en forma de becas por ello). Y, si ese alumno no está capacitado, entonces deberá repetir sus estudios de ese curso hasta completar los objetivos mínimos. Sobra decir que un alumno con más de una asignatura troncal suspensa no podría promocionar de curso.

Cuando el PP y su Ministra de Educación Pilar del Castillo pusieron el concepto sobre la mesa, la izquierda se cerró en banda. Años de manipulación y LOGSE le hicieron creer tener una suerte de superioridad moral en materia de educación. El PP, que a su vez arrastra años de complejos ante los ataques de la izquierda, prefirió callar. Perdimos todos.

También hay que entender la necesidad de publicitar y prestigiar la Formación Profesional. Defenestrada como la hermana bastarda del sistema educativo, la sociedad identifica al alumno fracasado con la Formación Profesional. Ello se debe a la masificación de la universidad (a la que llegan alumnos que arrastran suspensos y mínimos académicos beneficiándose de la falta total de seriedad del sistema, que permite promocionar de curso a quienes coleccionan suspensos) y a la nula apuesta que nuestro país ha hecho históricamente por la FP. Países como Suiza, por ejemplo, la contemplan como un equivalente a la Universidad: diferente, pero al mismo nivel.

La consecuencia es que la universidad se llena de fracaso (que hereda los índices de abandono que tenía la educación pre-universitaria antes de su obligatoriedad) y la FP ni siquiera es considerada una opción. ¿Consecuencia? Millones de jóvenes sin cualificación alguna para trabajo alguno. Atraso.

Otros aspectos como el cheque escolar o la política de becas merecen también atención, así como la preocupante pérdida de prestigio de nuestra antaño decente educación universitaria. Pero, por ahora, espero haber contribuido a una reflexión seria sobre los problemas y posibles soluciones que debería afrontar el Ministerio de Educación del gabinete gubernamental saliente de los comicios de Marzo de 2008. Si somos capaces de apostar por las personas y olvidarnos de ideologías en el aula, las nuevas generaciones españolas tendrán algo que hacer en el complicado mundo del S. XXI. Pero si una vez más dejamos pasar el tren, eso sí, quizá no volvamos a verlo nunca en nuestra estación.

viernes 30 de noviembre de 2007

Z se supera

Magdalena Álvarez, también conocida como ‘Lady Aviaco’, ejemplifica a la perfección lo que ha sido el régimen de Z. Total falta de gestión, incompetencia manifiesta… Los calificativos se amontonan. El problema es que Magdalena, además, presume de ignorante en cada comparecencia pública, en las que evidencia, como Blanco o Montilla, que el sistema educativo español no da para mucho. Pero ese es otro tema.

Esta semana presumía ser dura para la Ministra, cuya reprobación venía siendo pedida desde hace meses por diferentes grupos políticos. La Ministra malagueña (cuyo leit motiv en política es su antológica y filosófica frase ‘antes partía que doblá’) ha sido capaz de unir a la ultraizquierda (IU-ICV, ERC…) con el PP, algo que no se ve todos los días. Sin embargo, la votación para su reprobación no salió adelante gracias a un nuevo espectáculo ‘made in Ferraz’.

Veamos. De entrada, Z contaba con el apoyo de la Chunta Aragonesista, Nueva Canarias, PNV y el tránsfuga Joaquín Calomarde. Buena compañía. Pero hacía falta superarse, hacía falta escribir algo que ni El País ni la SER ni CUATRO pudiesen defender. Y Z lo ha conseguido: ha frenado la reprobación de la Ministra comprando el voto del Bloque Nacionalista Gallego. Repito: comprando el voto del Bloque Nacionalista Gallego.

El precio ha sido, según informaciones de varios diarios, superior a los 51 millones de euros, así como la transferencia de nuevas competencias a Galicia. Esto evidencia, una vez más, la extraña manera de negociar que tiene Z, que en este caso ya recuerda a la mafia italiana. Magdalena debe estar muy contenta. Su cabeza vale 51 millones de euros y más cesiones a los nacionalistas, que no es poco.

Este acuerdo muestra hasta qué punto ha perdido la vergüenza el Señor Z. Está dispuesto a mantener a una Ministra inútil en su Gobierno, y ahora ha demostrado que está dispuesto a mantenerla a toda costa, al precio que sea. También queda claro que Z no cree que todos los españoles somos iguales, y esta vez aplica la regla favoreciendo al BNG. Esos 51 millones de euros son los 51 millones de euros de la vergüenza que ha sido su Gobierno; son los 51 millones del chantaje nacionalista pero también son los 51 millones de la falta de principios socialista.

Tampoco el BNG debería estar tan contento de este acuerdo. Ha permitido la permanencia en el Gobierno de la misma Ministra que ha estancado el Plan Galicia (del que dijo literalmente que es un plan ‘de mierda’) y ha abandonado la llegada del AVE a Galicia. Dice Anxo Quintana, cacique de tercera y Presidente del BNG gallego, que esto evidencia que el ‘BNG decide en Madrid’. Yo más bien diría que el BNG ha aprobado una vergüenza (la no reprobación de la Ministra) con otra vergüenza (la compra de su voto). El BNG no puede engañarse y decir que tiene voz en Madrid. No la tiene. Se la han comprado. Su dignidad marca hoy un nuevo mínimo. Igual que la de Z.

Nací en Santiago de Compostela, y he vivido en Galicia toda mi vida. Considero positiva cualquier inversión en mi región. Pero no así. Dinero mafioso, votos comprados, chantajes nacionalistas… Eso no. Eso nunca. Z se supera a sí mismo.

Última Hora: La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega reniega ahora de estas informaciones, ya confirmadas por el propio BNG y numerosos medios de comunicación. Esto implica que, además de superarse en necedad, Z y los suyos mienten una vez más. Suma y sigue.

lunes 26 de noviembre de 2007

La II Restauración (2008-2012)

El S. XIX español está lleno de pugnas entre el liberalismo y el Antiguo Régimen. Por cada Jovellanos hubo un Fernando VII; por cada ‘Trienio Liberal’, una ‘Década Ominosa’. La ‘Revolución Gloriosa’ de 1868 motivó el exilio de Isabel II, y esto propició dos escapes desesperados y radicales: primero, se proclamó Rey de España al italiano Amadeo de Saboya (católico y, a la vez, masón), cuyo mayor logro fue unir en la oposición a carlistas y republicanos; después, se proclamó la I República de España, que si bien no tuvo el clima pre-bélico de su hija, sí se caracterizó por un caos absoluto (como evidencia valga decir que tuvo cuatro presidentes en sólo once meses). La solución, en realidad, había estado ahí desde mucho antes. La solución era la moderación, el sentido común… Era el liberalismo.

Así las cosas, 1875 marca el comienzo de la Restauración Española. Se restauró la institución monárquica, pero también el sentido común en los gobernantes. Nace así un periodo con luces y sombras, pero cuyo balance es altamente positivo para España. De la mano de Cánovas del Castillo y los demás políticos de la Restauración, España tiene por fin un periodo prolongado de estabilidad institucional que permitió positivos cambios coyunturales en la economía y la sociedad.

En pleno S. XXI, nos enfrentamos a la misma situación que tuvieron que abordar los políticos de la Restauración. La legislatura que Rodríguez Zapatero ha comandado es culpable de haber socavado principios y consensos básicos de nuestra democracia. Por eso es necesario un cambio de gobierno y de gobernantes, porque estamos en un momento en el que es clave la regeneración democrática. Es la hora de la ‘II Restauración’.

La cuestión comienza en 2004, cuando el Presidente del Gobierno (ahora conocido como Z) decide soportar su Gobierno entorno a los partidos más radicales de la cámara. Es el caso de ERC, crepúsculo electoral catalán que, sin embargo, ha conseguido dirigir esta legislatura gracias a una deficiente Ley Electoral que sobredimensiona su representación, pero también gracias a la irresponsabilidad del PSOE, dispuesto a plegarse a sus exigencias.

Con estas alianzas, el PSOE ha pasado a ser, simplemente, el PSO. La ‘E’ de ‘español’ la ha perdido en el camino. Lo evidencian sus pactos con los secesionistas, pactos arrastrados desde el famoso encuentro del Tinell. Lo evidencia su total falta de decencia en Baleares, donde ha completado una coalición de seis partidos (la mayoría de ellos de objetivos pancatalanistas) que traiciona de nuevo esa ‘E’. La ‘E’ la han perdido también las Juventudes Socialistas, que piden un Gobierno en coalición entre socialistas navarros y Nafarroa Bai (otro partido anexionista, esta vez panvasquista). Las amistades de Z en política exterior son tan deplorables como sus alianzas domésticas. Da lo mismo pactar con la mercantilista y corrupta Unió Mallorquina que hacerlo con la izquierda republicana y radical de ERC. Todo vale. Y el Estado Español es el que lo sufre, y con él, todos los españoles.

Esa serie de pactos ha cristalizado con la aprobación de ciertos Estatutos de Autonomía y Presupuestos Generales que rompen con principios constitucionales básicos como la unidad de España o la igualdad entre los españoles. En definitiva, España no goza ya de coherencia institucional sobre la que soportar su unidad, como no goza de gobernantes responsables. Eso pide regeneración y restauración.

Por ello, es importante plantear la importancia de las Elecciones Generales de 2008. El PP, UPD y el Partido de la Ciudadanía-Ciudadanos se postulan como claros baluartes de esta vuelta al sentido común, de la recuperación de los consensos y el respeto constitucional que ha comandado los mejores años de nuestra democracia.

Esa ‘II Restauración’ pasa por la derrota del socialismo radical de Z y por una victoria de cualquiera de las formaciones antes mencionadas (si bien sólo el PP tiene posibilidades reales de conseguirlo, aunque un buen resultado de los partidos de Rosa Díez y Alberto Rivera ayudará). España sólo podrá ir a más si sabe centrar sus políticas en la igualdad, el respeto a la Constitución y la unidad territorial. Temas como el modelo de Estado no pueden estar a la merced del gobernante de turno, como tampoco lo merecen la Educación o la Economía. Y cuando un gobernante no está por la labor de ejercer su poder desde esa responsabilidad es cuando hay que pedir su relevo. Yo pido ese relevo. Yo pido una ‘II Restauración’.

domingo 11 de noviembre de 2007

¿Por qué no te callas?

Desde el primer hasta el último día, Francisco Franco ‘legitimó’ su dictadura mediante la política exterior. El dictador disfrazó su guerra de ‘cruzada’ y su régimen, de trinchera anti-comunista. Eso le valió el favor de las potencias mundiales, que renunciaron a actuar contra el franquismo y hasta colaboraron con la dictadura.

Ahora, en pleno S. XXI, ese hombre que compite en tiranía con Fidel Castro y en ignorancia con Evo Morales, legitima su régimen de falsa democracia mediante sus extravagantes proclamas contra lo que él llama genéricamente ‘Occidente’. Chávez, al que ya se dedicó un artículo en España Liberal, se presenta como el bueno y los demás serán, lógicamente, los malos. Bajo esa premisa, y una vez eliminada la oposición (política, mediática…), es evidente que el pueblo asociará su miseria con ‘Occidente’ y olvidará la corrupción y el despotismo totalitario que les gobierna y motiva realmente esa miseria.

Por eso, porque persigue la ‘colectivización’ (como todo izquierdista) y no la defensa de la libertad individual, le molesta tanto José María Aznar. Le molesta porque Aznar es una de las pocas formas de oposición que le quedan a un hombre que en su país ha encarcelado a sus adversarios políticos y cerrado todos los medios de comunicación que han intentado despertar al pueblo de este mal sueño llamado Chávez.

El fabuloso trabajo de la Fundación FAES del ex presidente español es ya una referencia internacional. Libros como ‘América Latina: una agenda de libertad’ demuestran que ese compromiso intelectual es real y de amplia acogida en varios continentes.

Eso no puede gustar a Chávez. Por eso ha dedicado media Cumbre Iberoamericana a insultar a José María Aznar, llamándole ‘fascista’ (gracioso término viniendo de su boca) en reiteradas ocasiones. Ante tal comportamiento, nuestro querido presidente Zapatero puso en práctica ese ‘buenismo’ al que nos tiene acostumbrados, pidiendo respeto pero a la vez apelando al diálogo. Sigue sin darse cuenta de una cosa: no se puede dialogar con todo el mundo ni sobre cualquier cosa. Existen los principios.

Le pasó con ETA, creyendo que como representante de todos los españoles podía igualarnos con una banda de asesinos y negociar con ellos como quien acude al banco para solicitar un crédito.

Le pasa ahora con Chávez, porque se ha empeñado en abrazar lo que queda del socialismo más radical (de ahí su amistad con Chávez y Evo Morales y su política de acercamiento con Fidel Castro) en vez de situar a España donde merece su importancia económica, cultural e histórica (es decir, junto a Francia, Alemania, Gran Bretaña, EEUU…).

Ese dialogo ha permitido una posición de preponderancia a quien no la tiene. Por eso ha tenido que intervenir el Rey Juan Carlos I, porque la diplomacia de Zapatero es tan ridícula que el presidente francés Nicolás Sarkozy tuvo que ir al Chad al rescate de las azafatas españolas retenidas, mientras el gobierno mostraba hasta qué punto nos hemos convertido en un crepúsculo de la política internacional.

Ese ‘¿Por qué no te callas?’ que escuchamos de boca del Rey viene de un hombre que sabe lo que es el fascismo y lo que es la democracia, y ha optado por defender lo segundo; viene de un hombre que goza de un prestigio internacional indiscutible. En definitiva, viene de un hombre que sólo por el hecho de tener que sentarse en la misma mesa que Evo Morales y Hugo Chávez tiene derecho a sentir la más profunda vergüenza. Y España no tiene por qué soportar la ofensa de un hombre que olvida que la democracia no consiste en organizar unas elecciones (en su caso, amañarlas y celebrarlas en la ausencia de oposición política previamente conseguida). La democracia viene del comportamiento democrático, de garantizar día tras día un marco legal y político en el que se viva en libertad. Eso no ocurre en Venezuela.

La conclusión es que la diplomacia española es insignificante, y por eso ha tenido que intervenir el Rey. Moratinos compite en incompetencia y necedad con Magdalena Álvarez. Zapatero, por su parte, ha decidido convertir un partido político en una productora de vídeos de serie B y ha conseguido el aislamiento de España en el mundo.

Qué curiosa es la historia. Eso, el aislamiento, es lo mismo que persiguió Franco durante cuarenta años.

viernes 19 de octubre de 2007

España en positivo: las Autonomías como garantía de unidad

El espíritu de la Transición fue, ante todo, un espíritu de reconciliación. Se trataba de un esfuerzo por mirar España en positivo, por centrarnos en todo aquello que nos une, que al fin y al cabo es mucho más de lo que nos divide. Así, los padres de esa democracia que hoy disfrutamos optaron por un camino intermedio en la dicotomía “centralismo – federalismo”: el Estado de las Autonomías.

A lo largo de los años, es evidente que si el proyecto que llamamos España (y, algunos, se empeñan en rebautizar “Estado español”, quizá desconociendo que dicho término fue acuñado por el franquismo) ha sido posible, se debe a la convivencia de la diversidad y las aspiraciones conjuntas de todos sus territorios y habitantes. Federarnos atentaría contra toda nuestra Historia de unión; centralizar supondría crear una democracia desde principios totalitarios.

Durante el franquismo, vascos, gallegos y catalanes hubieron de aceptar una triste imposición que negaba y ahogaba los sentimientos de diversidad que durante siglos habían tenido estos territorios. Esa realidad no les había impedido contribuir también al proyecto de España, sino todo lo contrario. Llegados a los años 70 y a nuestra admirable Transición, se acuerda la descentralización como medida moderna y lógica.

Aquí entran en confrontación dos maneras de entender ese Estado descentralizado o de las Autonomías: unos lo apoyan como forma de integración; otros, como mecanismo para la desintegración. Es la diferencia entre los que quieren ver España en positivo o España en negativo. El espíritu de los políticos que tan brillantemente articularon el Estado autonómico no era otro que el aceptar la diversidad y la descentralización como camino lógico hacia una efectiva construcción nacional. En otras palabras, refuerzan la unidad reconociendo la pluralidad y la diversidad. Me permito rescatar a Adolfo Suárez para ilustrar esta realidad: ‘Es una estructura que evita los abusos de un poder centralizado (…). Un nuevo modo de gobernar en el que todos los pueblos de España participan como tales (…). Es preciso asumir el hecho autonómico en toda su integridad’.

Sin embargo, la situación que se nos presenta en pleno S. XXI se aleja mucho de esa ‘unidad desde la pluralidad’ por la que se apostó. Lo que hay ahora es dos bloques de Autonomías: por un lado, las que deciden mirar España en negativo y explican su Historia sólo en función de sus localismos y no teniendo en cuenta su vinculación y su Historia compartida con el resto de España; por otro, aquellas que sí afrontan el día a día desde la solidaridad entre ellas y la apuesta del fortalecimiento de su región como mejor manera de fortalecer al conjunto de regiones y, al hacer esto, fortalecer también a la nación española.

La Autonomía permite y reconoce una doble identidad. Reconoce ampliamente la realidad bilingüe y las peculiaridades de cada región, sin excepción alguna. Se busca a menudo la legitimización política e histórica mediante el enfrentamiento con lo que ahora se ha dado en llamar ‘Madrid’ (refiriéndose al Gobierno central). Lo que hay en España es pluralidad, y se da con un enorme grado de descentralización y autogobierno que nos permite situarnos entre los Estados punteros en este aspecto. Incluso para mi gusto esta descentralización llega a ser excesiva, y el ejemplo suizo (donde ahora se camino hacia una atenuación de la descentralización) me hace cuestionar si es viable seguir profundizando en esa descentralización.

Quizá supuso un error haber permitido una cierta ‘doble velocidad’ a la hora de permitir el acceso al autogobierno. Se hizo una especie de división entre unos y otros territorios. Ahora hemos vuelto a las andadas: se producen reformas estatutarias a destiempo, sin consenso alguno y como reacción a las concesiones de autogobierno que se le dan a algunos territorios. Al final del día, quien quiera plantearse las pugnas dialécticas entre regiones como la manera adecuada de afrontar el Estado de las Autonomías, está cayendo en un grave error.

Lo advirtió Suárez: ‘el acceso a la autonomía no puede convertirse en una carrera’. También dice la carta constitucional de 1978 que ‘las diferencias entre los Estatutos de las distintas comunidades autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales’, y el 139 añade que ‘todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado’. La Constitución, además, recoge la necesidad y la obligatoriedad de la solidaridad entre las regiones que integran España. ‘El nuevo Estado necesita el mismo calor emocional que las nuevas comunidades’, en palabras del que fuera líder de la UCD y el CDS. Nunca olvidemos una cosa: el individuo es el sujeto para el que legisla el Estado. Se legisla para las personas, no para los territorios. Que la pertenencia a un territorio u otro suponga una discriminación (como ha demostrado el Gobierno de José Luís R. Zapatero con los últimos Presupuestos Generales) no puede ser bueno.

Tenemos, pues, una dura tarea por delante: integrar realmente a todas las Comunidades en un proyecto común, pese a las enormes desigualdades ya patentes hoy. Temas como la Educación merecen una realidad nacional uniforme, y no diferencias flagrantes entre una Comunidad y otra.
Quiero subrayar el reciente esfuerzo de la Presidenta madrileña Esperanza Aguirre (hoy en día uno de los mejores exponentes que tiene España en materia de liberalismo político) por reforzar la solidaridad entre regiones y la cohesión entre las mismas. Importante y desinteresado esfuerzo este, además, teniendo en cuenta que Madrid se ha convertido en los últimos años en el auténtico motor de la economía española. Ya está bien de diferenciar y discriminar. Saldrá ganando España. Saldremos ganando todos.